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La búsqueda de recursos naturales en un Ártico en pleno deshielo suele describirse como una carrera entre diversos países, en la que Estados Unidos, Canadá, Rusia y, cada vez más, China se disputan los derechos de extracción y perforación petrolera mientras el casquete polar encoge y deja al descubierto nuevas riquezas. Pero ahora los habitantes originales del Ártico, los esquimales (llamados inuits en Canadá), están presionando para tener un papel más importante en el futuro de su región y sacar provecho de la abundancia de recursos.

Se calcula que en el Ártico viven aproximadamente 160.000 esquimales, repartidos por Alaska, Canadá, Groenlandia y Rusia. En los últimos años han consolidado su unidad política a través de una ONG llamada Conferencia Circumpolar Inuit, fundada en 1977. En Canadá, en especial, los esquimales han obtenido un control político considerable de su territorio.

En el pasado, los grupos esquimales se han opuesto con frecuencia a los proyectos de minería y perforación, preocupados por los posibles daños ambientales y el trastorno para su forma de vida tradicional. Pero ahora eso está cambiando, a medida que algunos grupos ven la perspectiva de tener poder político gracias a la riqueza de la región en recursos. La tendencia comenzó en marzo, cuando el Gobierno inuit de Labrador, Canadá, levantó la prohibición sobre la extracción de uranio. Luego, en septiembre, un grupo inuit del territorio canadiense de Nunavut viajó a Wall Street con el fin de encontrar inversores para un proyecto de extracción de oro, plata, cobre, zinc y diamantes.

Todavía más es lo que está en juego desde el punto de vista político en Groenlandia, cuya población es casi en un 90% esquimal. El territorio, de casi 2,2 millones de kilómetros cuadrados, está tratando de culminar su transición ...