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Una mujer musulmana sale del colegio electoral del barrio de Ilford, en Londres (Daniel Leal-Olivas/AFP/Getty Images)

Claves para entender la relación de la población musulmana de Europa con la política.

Cuando el laborista Sadiq Khan se convirtió en alcalde de Londres en mayo de 2016 los medios de comunicación social destacaron al unísono una particularidad: Khan es musulmán practicante; profesa la misma fe que sus padres, inmigrantes paquistaníes que llegaron en los 60 a Reino Unido. Aunque Khan naciera ya en suelo británico, trabajara como abogado especialista en Derechos Humanos y tuviera una carrera política consolidada en el Partido Laborista cuando ocupó el sillón consistorial, su elección resultaba inédita por ser el primer creyente en la fe de Mahoma en ostentar la alcaldía de Londres, uno de los centros del Occidente económico, político y cultural sobre el que gira el poder mundial en general y el pensamiento occidental en particular.

A pesar de que pueda ser un tanto a favor de la reafirmación de la idea de una Europa multicultural y ejemplo de políticas integradoras (donde, además de los inmigrantes intracomunitarios, 2,4 millones de personas lo son de terceros países), el halo de exotismo que ostenta la elección Khan se difumina cuando se revelan algunas cifras. Según un estudio realizado por Pew Research, en 2016, los musulmanes en suelo europeo era el grupo más numeroso de las minorías religiosas alcanzando un 4,6% de la población europea. En total, 25 millones de personas que en países como Chipre constituyen el 25% de sus habitantes, en otros como en Francia o Suecia se sitúa en torno al 8% y en algunos como Alemania, Reino Unido o Austria se mueve en la horquilla del 6-7%. En Bosnia y Herzegovina, país potencial candidato a entrar en el club europeo, los musulmanes abarcan ...