Estos son algunos de los países en los que las mujeres tienen más dificultades para trabajar, emprender y disfrutar de unos derechos laborales análogos a los de los varones.

 

Mauritania


Mauritania ha ratificado varios acuerdos internacionales contra la discriminación laboral pero los textos legales se quedan cortos para hacer frente a una situación devastadora. Las mujeres siguen viendo cómo el mundo profesional se aleja a causa del analfabetismo rampante y de los bajos niveles educativos, que las distancian aún más de los hombres. La legislación nacional -que considera a las mujeres como menores de edad perpetuas- desde luego no las ayuda, y entra en contradicción con la ratificación de convenios internacionales para defender la igualdad entre sexos. La normativa peca de paternalismo y sobreprotección respecto al desempeño laboral femenino; estipula la prohibición de que los niños y las mujeres realicen trabajos que excedan su capacidad física y que dañen su integridad física y “conducta moral”. En ese mensaje ya van implícitas las reticencias de la sociedad y la legislación mauritanas hacia el trabajo femenino; pero además, al aunar a las mujeres y a los niños bajo el mismo epígrafe normativo, se perpetúa la visión de los empleadores que considera a las mujeres incapaces para realizar ciertos trabajos.


Tristemente, existe un sector inmenso en el que la demanda de empleo femenino es boyante: el trabajo forzado. Mauritania es el país con mayor número de esclavos contemporáneos; alrededor del 20% de la población del país lleva a cabo trabajos forzados a los que se ven abocados por deudas, matrimonios no deseados o por ser víctimas del tráfico de seres humanos. Las mujeres se ven afectadas por esta esclavitud moderna en mucho mayor medida que los hombres ya que los citados matrimonios no deseados son el camino más ...