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AFP/Getty Images

Un policía mauritano empuja a una mujer en una calle de Nouakchott el 7 de octubre de 2008 durante una protesta contra el golpe de Estado.



 

En las discusiones sobre los procesos de transición política iniciados en 2011 en Oriente Medio y el Norte de África pocas veces se incluye a Mauritania, y eso se debe principalmente a que los cambios políticos empezaron en 2005, mucho antes que en Túnez o Egipto. Pero el caso del proceso de transición de Mauritania, pasando por dos golpes de Estado, está cobrando cada vez mayor relevancia, tal y como nos lo demuestran los recientes acontecimientos en Egipto y los efectos colaterales de la inestabilidad en Malí. ¿Representa Mauritania lo que se avecina para Egipto o Túnez o Libia dentro de cinco años si sus transiciones no consiguen arraigarse?

Quizás porque los cambios empezaron antes y han seguido pautas muy distintas, el impacto de la ola de protestas populares y cambios políticos que ha sacudido la región se ha dejado sentir con una intensidad distinta y, en cualquier caso, ha seguido un ritmo dispar. Esto se explica por los delicados equilibrios políticos y sociales en el país, pero también por factores externos como la inestabilidad en el Sahel y la presencia de grupos extremistas que se han hecho fuertes en esta región.

 

Un contexto especial

El proceso de transición a la democracia iniciado en agosto de 2005 y cimentado en 2006 con las elecciones presidenciales democráticas suponía, a priori, un contexto propicio para consolidar las bases de la democracia y promover el respeto y defensa de los derechos humanos. Así, ...