El planeta genera más de 2.000 millones de toneladas de basura cada  año y, aunque las tasas de reciclado son más altas que nunca, los  montones de desperdicios crecen sin cesar en países de rápido desarrollo,  como China e India. ¿Cómo se crea una solución al problema mundial de los residuos que no sea un disparate?    

 

Un gran  desperdicio

Como es lógico, cuanto más rica es una persona, más  desperdicios genera. La buena  noticia es que, a medida que  aumenta el porcentaje de  reciclado, el volumen de basura  per cápita en los países ricos  está estabilizándose.  Sin embargo, en todos los  demás lugares está empezando  a desbordarse.

El mayor vertedero

Ningún país ha producido más basura en  menos tiempo que China. En 2004 superó  a EE UU como primer productor mundial de  desperdicios. Para afrontar sus montañas de  desechos, el dinero que dedica el gigante  asiático al tratamiento de residuos tendrá  que multiplicarse por ocho de aquí a 2020,  y serán necesarios 1.400 vertederos nuevos,  casi tantos como existen hoy en EE UU.

 

 

En el contenedor

La basura dice mucho de su  dueño. Si se abre un cubo en  Nueva York, por ejemplo, se  encuentran pruebas de la  riqueza de sus residentes:  habrá envases de alimentos  –papel, envoltorios, plástico–,  restos de comida, juguetes  y aparatos electrónicos  prácticamente recién  comprados. En cambio,  en ciudades más pobres,  como El Cairo, los montones  de basura están llenos de  los restos incomestibles de  frutas y verduras.

 

¿Acumular, quemar o reciclar?

Las formas de tirar la basura varían enormemente entre unos países y otros. Algunos, como  Turquía, arrojan todo a los vertederos; los que tienen problemas de espacio, como Japón,  envían la mayor parte de sus desperdicios a las incineradoras. En EE UU, donde ...