Para conseguir una paz duradera en el conflicto colombiano las mujeres y también otros grupos minoritarios, deben ver sus perspectivas y sus aspiraciones de justicia incluidas en las mesas de negociaciones.

 

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AFP/Getty Images
Mujeres colombianas se manifiestan en Bogotá por el asesinato de un joven en un parque de la ciudad.

 

Por primera vez en diez años, el Gobierno colombiano se reunirá con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Oslo, Noruega. Esta es una oportunidad histórica para poner fin al último conflicto de la guerra fría en América Latina, que ha perdurado por casi medio siglo. Hay esperanzas de que, finalmente, termine, pero una mayor participación de los ciudadanos, en especial de las mujeres, es fundamental para sentar las bases de una paz duradera.

El conflicto armado colombiano ha provocado la muerte de cientos de miles de ciudadanos, desplazado a más de 5 millones de personas y hoy registra la tasa más alta de desaparición forzada en América Latina y en el mundo, con más de 32.000 desaparecidos. Los terribles costes humanos, se han incrementado por la violencia asociada al narcotráfico y las desigualdades sociales en la nación.

Para las mujeres colombianas el conflicto armado es una realidad en su vivir diario. Un reciente estudio realizado por la organización Oxfam y la Casa de la Mujer, demostró que en 407 municipios del país se documentaron 489.687 víctimas de violencia sexual entre 2001 y 2009. Es decir, cada hora, seis niñas y mujeres sufrieron violación, esclavitud, abuso y explotación sexual. Recientemente, Amnistía Internacional declaró que estaba justificado realizar una investigación en la Corte Penal Internacional de la Haya debido a la impunidad de la violencia sexual en el país andino. "Al no investigar efectivamente la violencia sexual contra la mujer, las autoridades de Colombia transmiten a los ...