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Porristas norcoreanas durante una actuación sostienen un mapa de la Península de Corea antes del comienzo del partido de hockey en Pyeongchang, Corea del Sur. (Ed Jones/AFP/Getty Images)

¿Qué posibilidades tienen Corea del Norte y Corea del Sur para seguir por el sendero de la paz?

El amanecer noticioso de 2018 fue un grito de Donald J. Trump, en Twitter como de costumbre, que resumió la pesadilla recurrente del mundo durante 2017: la posibilidad de un holocausto nuclear, esta vez iniciado por un enfrentamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte.

El presidente de Estados Unidos clamó el 3 de enero en Washington que él tiene un botón nuclear “mucho más grande y más poderoso” que el del autócrata que rige una de las naciones más pobres del planeta.

El 1 de enero, en Pyongyang, el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un, había reiterado en su discurso de año nuevo que su país es capaz de contener y responder un ataque de Estados Unidos. Su entero territorio continental está en el rango de nuestro alcance, advirtió a la nación con más poderío de guerra en el mundo, “y el botón nuclear está en el escritorio de mi oficina todo el tiempo”.

Trump tiene más seguidores en Twitter que los habitantes totales de Corea del Norte. Y nadie hoy, excepto Kim Jong-un y sus colaboradores cercanos, sabe de verdad si el más célebre artefacto del programa nuclear norcoreano, el misil Hwasong 15, es capaz de acarrear una cabeza nuclear al otro extremo del océano. Pero esa línea del botón nuclear en el escritorio del dictador impactó tan fuerte a la opinión pública estadounidense que, valga la redundancia, la arrasó como una bomba.

 

La ola suave

Esa capacidad de cautivar la atención, marcar una tendencia o impulsar un interés ...