Foto en la que personas queman una pancarta.

Los campos reverdecen: los efectos

del TC sobre un seco paisaje en Arbolle (Burkina Faso) en 1988, 1990 y 1992.

Si el botánico belga Willem van Cotthem tiene razón, los pañales

podrían ser la solución al hambre global. Adaptando la tecnología

que mantiene seco al bebé, ha desarrollado un acondicionador de suelo

que podría llevar la productividad agrícola a las regiones más

estériles del planeta.

La mezcla de este producto, llamado TerraCottem (TC), incluye polímeros

absorbentes y fertilizantes minerales. Como los pañales de gran absorción

que evitan los escapes, el compuesto estimula el rendimiento de las cosechas

en un 25% y ahorra la mitad del agua (dependiendo de la cosecha y el terreno).

Van Cottem ha realizado ensayos con éxito en Senegal, Níger,

Pakistán y China que han demostrado que esta tecnología puede

mejorar la productividad de las cosechas y reducir el impacto de la sequía

en los países en desarrollo. Dharamvir Singh, que lidera una ONG para

el desarrollo rural en India, asegura que se han obtenido excelentes resultados

cultivando tomates con TC. Aunque, dado su coste (unos ocho euros el kilo en

Bombay), este acondicionador de suelo está fuera del alcance de la mayoría

de los campesinos (por ejemplo, los cerca de 300 kilos de TC necesarios para

tratar dos hectáreas cuestan la friolera de 2.500 euros). Sin embargo, los diseñadores de jardines y los gerentes

de campos de golf de países ricos como España, Australia y Reino

Unido se rifan el producto.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones

Unidas (FAO) y el Banco Mundial no han mostrado aún gran interés.

Jos Buys, funcionario belga en la ONU, comprobó la eficacia del TC en

Burkina Faso y le sorprende la tibia acogida. Van Cotthem también está

frustrado por la reacción de la mayoría de ...