Éstos son algunos de los países en los que los crímenes de honor son más comunes.

 

Pakistán

Familiares de la celebrity paquistaní Qandeel Baloch, asesinada por su propio hermano , en el funeral de ésta. SS Mirza/AFP/Getty Images
Familiares de la celebrity paquistaní Qandeel Baloch, asesinada por su propio hermano , en el funeral de ésta. SS Mirza/AFP/Getty Images

La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán contabilizó 1.100 asesinatos por motivos de honor en 2015 y 1.105 en 2014, frente a los 869 de 2013. Por tanto, estos crímenes no son un fenómeno a la baja, sino que se mantienen e incluso incrementan en el tiempo. Las víctimas son casi siempre mujeres.

El problema es peor de lo que reflejan las cifras, ya que éstas no incluyen otros muchos homicidios de este tipo que pasan desapercibidos o que directamente no son interpretados como crímenes, sino como legítimos actos de honor en los que el asesino se convierte en una suerte de representante de la justicia.

Muchos de los casos se dan por cuestiones de adulterio, pero también padecen los rigores del honor los contrayentes que rechazan matrimonios arreglados y deciden casarse contra los deseos de su familia.

La prevalencia de este fenómeno tiene un componente cultural relacionado con la percepción de la mujer como una propiedad masculina, lo que lleva a que la propia sociedad e incluso las autoridades ignoren estos asesinatos, que tienden a considerarse asuntos privados.

La permisividad y negligencia oficiales se respaldan en normas derivadas de la ley islámica que permiten a los familiares de la víctima decidir si denuncian y procesan al culpable, o si simplemente demandan de él una compensación financiera (la diyya). De ese modo, las consecuencias de los crímenes de honor tienden a dirimirse en el ámbito privado. En algunas zonas rurales, los asesinatos que salen a la luz pública se someten no a la jurisdicción oficial, sino a la de los ...