Fuerzas del Gobierno sirio ondean una bandera en la provincia de Daara. STR/AFP/Getty Images
Fuerzas del Gobierno sirio ondean una bandera en la provincia de Daara. STR/AFP/Getty Images

El federalismo podría ser la última opción que le quede a una Siria postconflicto. ¿Cuáles son los argumentos a favor y en contra de este modelo?

Uno de los debates que con mayor intensidad se vivirá en Oriente Medio una vez que Raqqa, la actual capital del Califato, sea liberada, girará sin lugar a dudas en torno a la cuestión kurda y al modelo federal que ésta parece implicar. La idea fue lanzada por el Viceministro ruso de Asuntos Exteriores hace unas semanas, antes del inicio de una nueva ronda de negociaciones de paz en Ginebra. Algunos expertos como el historiador James Barr consideran que una solución federal podría ayudar a resolver un conflicto, recién entrado en su sexto año con cifras récord de muertos, heridos, desaparecidos, desplazados y refugiados. En vista del rechazo de una mayoría de sirios y varios actores internacionales frente a una recién anunciada solución federal, todo indica que se avecina una nueva crisis en Siria, con un futuro ya plagado de disyuntivas.

No hay que olvidar que Siria es un país hasta ahora extensamente centralizado, pero enormemente rico desde el punto de vista de la diversidad étnico-religiosa. Aunque la mayoría de la población es musulmana suní, cuenta con dos importantes minorías: los alauíes y los kurdos. Además, hay una minoría cristiana desperdigada -lo que queda de ella- por todo el país, una asiria y otra drusa concentrada principalmente en la provincia de Soueïda al sur. Sin embargo, el nacionalismo kurdo y otro tipo de confesionalismos son considerados movimientos recientes, algo lógico si se tiene en cuenta la inspiración panárabe del partido baazista en el poder y el sentimiento patriótico que reina en no desdeñables porciones de la población. El sentimiento ...