Cómo pueden construir los países una universalidad compartida para comprenderse mejor.

 









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Forma parte de la esencia de la política el intento de realización de las ideas, ingrediente esencial de la elaboración de todas las políticas públicas. Y de la política exterior, con las especificidades que conlleva. De alguna manera, el propio sistema internacional es una idea y también lo son sus elementos, conceptos y supuestos implícitos. Ideas que mueven el ejercicio del poder global; y éste, a su vez, produce las propias ideas y normas que determinan su funcionamiento. De ahí que el poder de un actor en el seno del sistema internacional sea también el de formulación y promoción de ideas como paradigma dominante. Ideas, y conocimiento; pues la acción en el mundo se basa en el conocimiento de éste. De ahí también que la capacidad de producción de ideas constituya un reto colectivo del Estado y de la sociedad, con una necesaria implicación y dimensión internacional, que ha experimentado un salto cualitativo en la globalización de la sociedad de la información. Una capacidad que depende en última instancia de sus recursos humanos y por ello, en buena medida, de su sistema educativo, universitario y de investigación.

Conocimiento, visión del mundo, cultura, cuestionamiento que se refleja y es objeto no sólo en la actividad académica de investigación y docencia, sino en su propia estructuración. En el surgimiento y consolidación de los area studies como disciplinas autónomas, que hacen de un área geográfica objeto de aprehensión diferenciada e interdisciplinar. Y en el de su cuestionamiento, en sus supuestos implícitos, a partir del germinal Orientalismo del intelectual palestino Edward Said, en razón de las distorsiones que provoca esa ...