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Una mujer fotografía la portada de la revista francesa 'Le Point' con la foto del presidente turco Recep Tayyip Erdogan. (Philippe Desmazes/AFP/Getty Images)

El poder de los medios se ve minado hoy por el cambio de modelo de negocio, las noticias falsas y la fragmentación, generada sobre todo por las redes sociales. En este contexto, ¿cómo pueden los medios construir y difundir narrativas globales?

Durante el siglo pasado, los gobiernos y los líderes políticos desempeñaron un papel fundamental en la construcción de consensos globales. Hoy, sin embargo, hay cada día más actores que tratan de hacerse oír. En este nuevo escenario está emergiendo una incipiente conciencia global en torno a algunos temas liderados por campeones de todo tipo, impulsada por la participación ciudadana que facilita la tecnología. Un nuevo papel para los medios puede ser identificar a dichos campeones y ayudar a hacer oír sus voces en medio del ruido circundante.

Ya era un best-seller, pero cuando el fundador de Facebook, Marc Zuckerberg, citó El fin del poder, de Moisés Naím, como uno de sus libros favoritos, la obra cobró relevancia mundial. Lo que Naím describe es cómo el poder en todos los ámbitos, desde la política a la empresa, desde las ideas a la religión, está cada día más fragmentado. Es más fácil que nunca alcanzarlo, pero también es igual de fácil perderlo. Y es un proceso que se acelera día a día.

Le está ocurriendo también a los medios. El que fuera un más que poderoso sector -la prensa, uno de los pilares de la democracia- está sometido a diversos terremotos simultáneos. Por una parte, el cambio de modelo de negocio impulsado por la crisis económica en general, la crisis de la publicidad en particular y el nacimiento de Internet, con su inmensidad de contenido gratuito. ...