Partidarios de UKIP. (Matt Cardy/Getty Images)

¿Son los factores económicos los culpables del ascenso del populismo o se trata de una reacción cultural? La respuesta es una mezcla de ambos. La debilidad económica refuerza las posiciones iliberales de los más conservadores en cuestiones sociales.

¿Puede explicarse la oleada de populismo nacionalista de derecha que está barriendo el mundo desarrollado por motivos de queja legítimos relacionados con la economía o tiene sus raíces en una reacción cultural de rechazo al liberalismo y la inmigración? No hay duda de que los malos resultados económicos proporcionan parte de la explicación pero no esclarecen por sí solos lo que está sucediendo. Después de todo, algunos de los países desarrollados que más padecieron durante la crisis, y que todavía se enfrentan a importantes presiones económicas, como Italia y España, no han sucumbido al hechizo del populismo. Y, por el contrario, otros países cuya economía ha sufrido menos en los últimos diez años, como Austria y Holanda, han experimentado fuertes presiones populistas. El comportamiento de las élites y la predisposición de los partidos mainstream a adoptar las políticas de los populistas ayudan a explicar por qué algunos países han sucumbido a él y otros no.

Occidente ha vivido un desarrollo económico sin precedentes durante los últimos veinte años. El crecimiento en la renta mediana real se ha ralentizado abruptamente y apenas ha aumentado nada en la última década, al menos en Estados Unidos y Reino Unido. La renta mediana es la cifra que divide la distribución de la renta en dos grupos iguales de modo que la mitad tiene una renta por encima de esa cantidad y la otra mitad por debajo.

No hay datos comparables sobre la renta mediana real para la mayoría de los países europeos, pero los datos sobre los salarios medios reales ...