Periodistas en el capital de Bangladesh, Daca, durante una manifestación. (Farjana K. GodhulyAFP/Getty Images)
Periodistas en el capital de Bangladesh, Daca, durante una manifestación. (Farjana K. GodhulyAFP/Getty Images)

El machete del radicalismo islámico y la represión del Gobierno están reduciendo a mínimos el espacio de la libertad de expresión en Bangladesh. Blogueros ateos, activistas críticos, gais, periodistas y políticos opositores están siendo asesinados, encarcelados o perseguidos judicialmente por expresar ideas que no encajan con el discurso de un país en eterna crisis política y sumido en un creciente problema de seguridad al que hasta hace poco se asignaba una etiqueta de moderado.

"Ya no queda nada. Hemos perdido una era". Así sintetizaba la situación a este periodista un miembro de la comunidad homosexual bangladesí bajo anonimato. Lo hacía días después de que el 25 de abril hubieran sido asesinados a machetazos por extremistas islámicos dos destacados activistas del colectivo y revista Roopbaan, defensor de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGTB) en Bangladesh. Ese ataque se convirtió en el primero con víctimas mortales cometido contra la comunidad gay en un país de 160 millones de habitantes en el que la homosexualidad es delito según el código penal y donde la religión mayoritaria, el islam, lo considera pecado. Ahora, tras años de lentas conquistas de espacios de libertad tolerada, plantando cara a la discriminación, la causa LGTB parece enterrada por mucho tiempo. El exilio, el anonimato y la suspensión de todo tipo de contactos que puedan comprometer la seguridad son la tónica que espera, según sus miembros.

Los gais son el dardo más novedoso, ya ni siquiera el más reciente, en la diana de los islamistas, una diana que desde 2016 se ha ido ampliando, dando pie a que se instaure cada vez más miedo en una sociedad en la que su versión del islam había sido etiquetada tradicionalmente d e moderada, ...