El Cáucaso se tambalea

Armenia vive una situación convulsa desde que el Gobierno declaró en marzo el Estado de excepción. Christina Sargsyan, investigadora del Centro Internacional para el Desarrollo Humano (ICHD) en Ereván, denuncia la falta de libertad de prensa en este inestable país del Cáucaso inmerso en el conflicto del Alto Karabaj con Azerbaiyán.

 

FOREIGN POLICY. ¿Pueden los medios hablar con libertad?

Christina Sargsyan. Están controlados por el Gobierno y es muy difícil encontrar información imparcial. La sociedad está polarizada y la situación es tensa. Hay una pequeña comunidad de blogs que muestra una perspectiva alternativa. Algunos, como The Armenian Observer y Oneworld Multimedia, hicieron un excelente trabajo sobre las protestas de la oposición contra los resultados electorales, lideradas por Petrosian, y todo lo que ocurrió tras los comicios presidenciales de febrero.

FP. ¿Cómo es la situación cultural?

C.S. La cultura y la educación siempre han sido valores importantes. En cualquier casa hay una estantería de clásicos rusos y armenios porque, al ser parte de la URSS hasta 1991, Armenia era un país bilingüe. Sólo desde los 90 se pudo leer a escritores como Camus, Rimbaud, Dovlátov o Solzhenitsyn. Ahora, el precio de los libros ha subido muchísimo para los bajos salarios del país, y la mayoría de las bibliotecas están en una situación miserable. Tampoco la prensa se preocupa por ello, no hay una sola columna sobre libros, y la gente, por desgracia, lee poco.

FP. ¿Cuáles son los autores más relevantes?

C.S. Hovik Charckchyan, con su novela Sulamita, sobre el último romance del destacado poeta armenio Paruyr Sevak. Y Vahram Sahakyan, figura controvertida por su realista descripción de la actual Armenia.

FP. ¿Se trata el genocidio armenio?

C.S. Es uno de los temas que más interesa, tanto en libros de ficción como en novela. Gurgen ...