Manifestantes contra el TTIP en Berlín, Alemania. (Clemens Bilan/Getty Images)
Manifestantes contra el TTIP en Berlín, Alemania. (Clemens Bilan/Getty Images)

Claves para entender por qué la comunicación del Tratado de Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP) ha fallado.

"En mi opinión, las negociaciones con Estados Unidos han fracasado, aunque nadie lo reconozca", declaró el ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, a finales de agosto de 2016. Días antes, el primer ministro francés, Manuel Valls, había confesado: “Le puedo decir con franqueza que no va a haber tratado transatlántico. El acuerdo no avanza”. A principios de julio, el ministro francés de Comercio, Matthias Fekl, se había adelantado a este pesimismo cuando dijo: “Creo que llegar a un acuerdo en 2016 es imposible, y todos lo saben, incluidos los que dicen que sí”. Al otro lado del Atlántico, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, también dio su opinión: “Cualquier análisis objetivo permite ver que estas son, como diría yo, horas bajas para los acuerdos comerciales en todo el mundo”.

La opinión pública sobre el Tratado de Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP) ha empeorado a ambos lados del Atlántico desde que comenzaron las negociaciones, en julio de 2013. No se trata de que los ciudadanos estadounidenses y europeos estén en contra de las relaciones comerciales; de hecho, el 82% de los estadounidenses cree que el libre comercio, en general, es positivo, según un sondeo de YouGov para la Bertelsmann Stiftung Foundation. Sin embargo, ese mismo sondeo dice que en la primavera de 2015 sólo el 15% de los norteamericanos apoyaban en concreto el TTIP, frente al 53% en 2014. Un dato significativo es que el 46% de la población no se considera suficientemente informada para estar a favor o en contra.

Otra encuesta realizada por el Pew Research Center y hecha pública en junio de 2016 ...