Soldados del Ejército saudí en las afueras de la ciudad yemení de Aden. (Ssaleh Al Obeidi/AFP/Getty Images)
Soldados del Ejército saudí en las afueras de la ciudad yemení de Aden. (Ssaleh Al Obeidi/AFP/Getty Images)

Armas por valor de 1.200 millones de euros se han enviado desde Europa Central y del Este a conflictos como las guerras civiles de Siria y Yemen. Arabia Saudí, Jordania y otros países compradores se encargan de una posterior desviación ilegal de estos recursos que, a veces, desemboca en el armamento de grupos terroristas como el Estado Islámico.

Desde hace meses cientos de miles de refugiados llaman a las puertas de Europa en busca de un lugar seguro en el que poder vivir. Huyen espoleados por guerras y persecuciones, de la muerte y del caos. La mayoría son sirios, pero también los hay iraquíes y afganos; incluso miembros de minorías religiosas y etnias amenazadas, como yazidíes y hazaras. Las puertas de la tierra prometida, no obstante, suelen estar cerradas. Es la galopante crisis migratoria, consecuencia del empeoramiento de conflictos salvajes como la guerra civil siria o las atrocidades genocidas en los territorios que comprenden el califato del autoproclamado Estado Islámico.

Desde muchos puntos de esa idealizada Europa se oyen voces de rechazo hacia los migrantes, a la vez que se señala la responsabilidad de los países de origen como germen de la crisis. Pero mientas la mayoría de los gobiernos de Europa Central y del Este cierran a cal y canto sus fronteras, esos mismos Estados sacan tajada de un provechoso canal de venta de armas edificado sobre los conflictos que se identifican como origen de todo mal.

Un reciente informe elaborado por el Balkan Investigative Reporting Network (BIRN) y el Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) ha destapado los pingües beneficios que varios países europeos consiguen con la venta de material bélico, cuya última etapa es alguno de los conflictos ...