Fotolia. Autor: rolffimages
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El cambio climático puede convertirse en una monumental oportunidad de negocio y no sólo para las empresas dedicadas en cuerpo y alma a la sostenibilidad o la producción de energías renovables. Grandes compañías de defensa, satélites, seguros, hospitales, alimentación o logística han empezado a ordeñar los beneficios y a traducir las amenazas en posibilidades de ganar dinero. Los dólares nunca fueron tan verdes.  

 

Contratistas de defensa

US troops stand to attention next to an Abrams tank as they wait for the arrival of US Secretary of Defence Chuck Hagel (unseen) for his visit to Camp Buehring in the northwest of Kuwait, roughly 65 miles from the Iraqi border, on December 8, 2014. Secretary Hagel visited the camp which once was a staging post for troops headed to Iraq. AFP PHOTO / MARK WILSON / POOL (Photo credit should read MARK WILSON/AFP/Getty Images)
Tropas estadounidenses posan delante de un tanque en el Campo Buehring de Kuwait (MARK WILSON/AFP/Getty Images).

En este sector ya lo vieron con suma claridad hace años. El Pentágono anunció en su informe Future Years Defense Program 2013-2017 que esperaba adjudicar contratos por valor de unos 8.600 millones de dólares para diversificar sus fuentes de energía y mitigar su impacto ambiental. Prometieron también reducir drásticamente las emisiones de los edificios del Departamento de Defensa. ¡Iban a hacer la guerra contra el cambio climático!

Aunque, pensándolo bien, quizás sus intenciones tuvieran que ver más con la guerra y menos con el medio ambiente. Les obsesionaba dejar de depender tanto de enemigos y amigos del alma como Arabia Saudí, cuna de Al Qaeda y epicentro junto Siria e Irak de ideas yihadistas, intentaban afrontar por adelantado la posible desaparición del petróleo y querían dedicar menos recursos humanos y materiales a transportar el fuel al campo de batalla. Por supuesto, también aspiraban a terminar con las limitaciones que les imponían el precio y la volatilidad de los combustibles fósiles.

Las empresas de defensa que iban a exprimir esos contratos sabían a quién dirigirse: de los 8.600 millones de dólares, 4.100 millones corresponderían al Ejército de tierra y 2.600 millones a las fuerzas aéreas. Los proyectos con mayor dotación pasaban por multiplicar la eficiencia de los temidos vehículos blindados Bradley, innovar en la ...