Calificar al país como patrocinador del terrorismo es una acción contraproducente.

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Cada primavera, el Departamento de Estado de EE UU publica un informe indicando cuáles son los países que considera “Estados patrocinadores del terrorismo”. Actualmente, la lista contiene a Cuba, Irán, Siria y Sudán. Este año, el ascenso de John Kerry al cargo de Secretario de Estado del Gobierno estadounidense generó una discusión sobre la posibilidad de eliminar a Cuba. No obstante, en mayo se anunció que permanecería. Es un serio error.

Los informes del Departamento de Estado emitidos en la última década no proveen ninguna evidencia sustancial para mantener a Cuba en la lista. De hecho, la inclusión se basa en argumentos dudosos. Los documentos alegan que Cuba ha dado tratamiento médico y refugio a grupos terroristas que van desde las FARC de Colombia a la ETA de España. Sin embargo, esos informes no dan cuenta de que en ambos casos los respectivos países han expresado su agradecimiento a la Habana por la cooperación a la hora de recibir a operativos de esas organizaciones sin permitirles participar en actividades terroristas.

Los informes mencionan a algunos fugitivos de la justicia estadounidense que viven en Cuba, pero no hace referencia a que desde comienzos de 1959 Washington dejó de aplicar el tratado de extradición entre ambos países, concertado en 1904. Cuba ha enviado de vuelta al Norte a la mayoría de los fugitivos estadounidenses y, generalmente, ha reconocido la validez jurídica de los tribunales de EE UU. De modo ocasional, la Habana ha ofrecido asilo a personas consideradas víctimas de “persecución política”, incluida la ex militante de las Panteras Negras Assata Shakur, acusada de haber matado a un patrullero de New Jersey en 1973.

El asilo de Assata Shakur en Cuba tiene ...