La pandemia del coronavirus ha puesto patas arriba las estrategias electorales de republicanos y demócratas. Mientras que Donald Trump ha optado por presentarse como el presidente que guía al país en medio de una amenaza sin precedentes, el candidato Joe Biden debe darse prisa y poner su campaña en forma.

Trump_bandera
Donald Trump en una convención en Maryland, 2020. Tasos Katopodis/Getty Images

El coronavirus lo está cambiando todo y eso incluye las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos. Gran parte del país, así como su Presidente, comenzaron a darse cuenta de la gravedad de la pandemia del coronavirus en las semanas posteriores al Súper Martes, justo cuando el exvicepresidente Joe Biden consolidaba su victoria en las primarias presidenciales demócratas. Biden y el senador Bernie Sanders mantuvieron el primer y último debate entre dos candidatos el 15 de marzo ante las cámaras, pero sin una audiencia en directo y a una distancia segura el uno del otro. Ambos habían dejado ya de celebrar actos de campaña en vivo cinco días antes.

El coronavirus definitivamente les ha robado el papel en el centro del escenario que legítimamente correspondía a las primarias demócratas y a Biden en este punto de los comicios de 2020. Las presidenciales de EE UU son la Super Bowl de las elecciones, un espectáculo del que está pendiente el mundo entero. Iowa, el Súper Martes, la conquista de la nominación, las convenciones, los debates, los mítines, las visitas a pequeñas cafeterías pintorescas, los apretones de manos con los votantes… Se trata de una batalla entre dos candidatos en la que cada momento es inmortalizado por la presencia constante de cámaras. Es el programa de telerrealidad definitivo pero con mucho más en juego.

Los demócratas en el Congreso ya están presionando para obtener fondos que permitan votar por correo para ...