Defensores de Donald Trump sostienen pancartas que se mofan de Hillary Clinton. Ason Redmond/AFP/Getty Images
Defensores de Donald Trump sostienen pancartas que se mofan de Hillary Clinton. Ason Redmond/AFP/Getty Images

¿Creen que Donald Trump va a facilitar el camino de Hillary Clinton a la Casa Blanca? Se equivocan. El candidato republicano es un rival problemático, sobre todo por su carácter imprevisible.

Cuando Donald Trump se aseguró la nominación por el Partido Republicano, después de las primarias de Indiana, hubo un estallido de alegría entre muchos demócratas y simpatizantes en todo el mundo. Pero esa gente comete un grave error. Trump no garantiza en absoluto que Hillary Clinton vaya a ganar con facilidad el próximo otoño. De hecho, es un rival muy problemático por una sencilla razón: es completamente imprevisible.

Ser imprevisible está muy bien para una estrella pop o de un reality show, pero en política no es precisamente una virtud: se supone que las opiniones de un candidato sobre los grandes temas son lo que nos permite decidir a quién votar. Sin embargo, quizá más importante que sus ideas políticas es cómo se comporta durante la campaña. Estados Unidos lleva mucho tiempo eligiendo presidentes y, aparte de las leyes, existen unas reglas del juego a las que un candidato debe atenerse si desea ganar.

Por supuesto, las campañas no pueden predecirse del todo, pero los estrategas deben tener planeadas sus posiciones y su conducta hasta cierto punto para poder construir un plan de batalla coherente. Como dice un destacado republicano de la campaña Nunca Trump, “Hillary se dedica a la política, y Trump al espectáculo. El espectáculo es mucho más entretenido, y quizá incluso más convincente”.

Normalmente, contamos con que un candidato a la presidencia haga propuestas políticas serias, coincidentes con los valores y principios de su partido. Trump no nos ha mostrado muchos detalles, pero lo que ha dicho hasta el ...