Guerra de palabras, narrativas y datos. ¿La primera víctima? La verdad.

 










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Haciendo burla de uno de los términos más en boca del Gobierno de Kiev, y también a menudo de los medios de comunicación ucranianos, un miliciano prorruso ahuyenta a los pocos que se atreven a salir por la noche en Donetsk. “¡He aquí un terrorista! ¿Me ven?”, grita. Está armado, pero como es recurrente en este conflicto, no se sabe qué fue primero, el huevo o la gallina. Es decir, si el hombre se armó antes o después de que las autoridades ucranianas empezaran a calificar de “terroristas” a los milicianos separatistas y a quienes los apoyan, vecinos incluidos.

La guerra propagandística ha sido tan elevada desde que empezó el conflicto entre Ucrania y Rusia que, el pasado 10 de mayo, Human Right Watch (HRW) intervino sobre el asunto con una nota titulada: “La verdad, una víctima del conflicto ucraniano”. Ocurrió después de que el ministro ucraniano de Interior, Arsén Avakov, dijera que “al menos 20 terroristas habían muerto” durante la batalla de Mariúpol el 9 de mayo, de la que hasta el día de hoy se desconocen circunstancias y número exacto de fallecidos. Los prorrusos, por su parte, hablaron de tres muertos. HRW contó al menos 7 muertos y 40 heridos.

“En todos los conflictos, la propaganda forma parte de la guerra y Ucrania no es una excepción. Cada bando crea su propia narrativa y el resultado es que se difunden datos que tienen poco que ver con la realidad”, opinó entonces la delegada de HRW en la región, Anna Neistat. “La situación empeora cuando los periodistas alimentan esta situación, diseminando hechos no confirmados o integralmente inventados. Estas distorsiones de ...