¿Y si el islam no existiera? Algunos se sentirían aliviados al creer que así se librarían del supuesto choque de civilizaciones, las guerras santas y los terroristas. ¿Sería Oriente Medio una balsa de tranquilidad y un bastión de la democracia? ¿Habría sucedido el 11-S? En realidad, el mundo no sería tan diferente al que conocemos, con bombas incluidas.   

Imagine un mundo sin islam. Hay que admitir que es casi inconcebible, dado que esa religión acapara con tanto ardor los titulares de las noticias diarias. El islam parece estar detrás de toda una serie de males internacionales: atentados suicidas, coches bomba, ocupaciones militares, luchas de resistencia, disturbios, fetuas, yihads (guerras santas), ataques guerrilleros, vídeos con amenazas y el propio 11-S. ¿Por qué está ocurriendo todo eso? El islam parece ofrecer una sencilla piedra de toque analítica que permite encontrar una explicación al convulso mundo de hoy. De hecho, para algunos neoconservadores, el “islamofascismo” es, en la actualidad, nuestro enemigo declarado en una “Tercera Guerra Mundial” que se avecina. Pero, ¿qué pasaría si no existiera eso del islam? ¿Qué sucedería si nunca hubiera habido un profeta llamado Mahoma ni una saga tan extendida por vastos territorios de Oriente Medio, Asia y África? Dado que, hoy en día, la atención se centra de una manera tan intensa en el terrorismo, la guerra y el antiamericanismo –algunas de las cuestiones internacionales con más carga emocional de nuestro tiempo–, es de vital importancia entender la raíz de estas crisis. ¿Es el islam la fuente del problema, o más bien se sitúa junto a otros factores menos obvios y más profundos? Piense, pongamos por caso, en un acto de imaginación histórica, en un Oriente Medio en el que el islam nunca hubiera existido. ¿Nos habríamos ahorrado entonces muchos de los desafíos que tenemos ante ...