La disputa territorial entre Costa Rica y Nicaragua ahonda la crisis en el proceso de integración centroamericano. ¿El sueño de una región unida se aleja?

 












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Ciudadanos nicaragüenses protestan contra Costa Rica en el Río San Juan, frontera natural entre ambos países, en abril de 2011.

 

 

Una buena descripción de la realidad centroamericana de los pasados dos siglos fue resumida por el historiador británico James Dunkerly como una “unidad en la diversidad”.

El istmo centroamericano se ha caracterizado por una unidad regional desde la época colonial, pero también por su fragmentación en provincias y Estados, así como por divisiones internas de carácter étnico, cultural, económico y político. El resultado es que esta pequeña región -521,876 km2 y 42 millones de habitantes, incluyendo a Belice- presenta un escenario fragmentado a pesar de las varias decenas de intentos integracionistas.

Uno de los factores que más ha afectado el escenario regional es la disputa territorial entre Costa Rica y Nicaragua. En julio de 2010 el canciller costarricense, René Castro, dio una autorización verbal para que Managua realizara trabajos de dragado en el río San Juan, a pesar de la negativa expresa del anterior gobierno por considerar que causaría daños a territorio tico. Una vez iniciados los trabajos a cargo de Edén Pastora –el «Comandante Cero»–, Nicaragua argumentó que isla Los Portillos o Harbour Head es nicaragüense, aunque aparecía en los mapas oficiales de ambos países como territorio costarricense desde la aceptación del Laudo Alexander en 1898. Por ello envió personal militar y civil a una porción de menos de 3 km2.

Después de la protesta de Costa Rica, que calificó el hecho de invasión militar, el asunto fue llevado a la OEA, a pesar de la oposición de Managua. Las resoluciones de esa instancia favorecieron a San José, que trasladó el asunto a la Corte Internacional de Justicia –que emitió el 8 de marzo medidas cautelares. Sin embargo, la aplicación de esas medidas dio lugar a nuevas confrontaciones y acusaciones mutuas. Este problema ha generado réditos políticos a ambos presidentes, Laura Chinchilla y Ortega. De hecho, algunos sectores consideren que se trata de un conflicto creado para desviar la atención de la opinión pública de otros temas más urgentes de las agendas doméstica y bilateral.

El proceso de integración ha pasado por prolongados periodos de crisis, con puntos críticos como la llamada “Guerra del Fútbol” (Honduras-El Salvador, 1969) y los movimientos insurgentes en las décadas de 1970 y 1980. Pero también momentos de auge como el establecimiento del Mercado Común, los acuerdos de paz de Esquipulas y la creación del Sistema de Integración Centroamericana (SICA). Sin embargo, hoy se enfrenta a una profunda crisis, que hace recordar la ausencia de diálogo de los 70.

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