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Dos chicas protestan contra la deuda de los estudiantes universitarios, Washington University, Estados Unidos. Paul Richards/AFP/Getty Images

Las tasas universitarias son una preocupación que asalta a los alumnos y sus familias en todo el mundo y, muy especialmente, en Estados Unidos. El debate sobre las dimensiones del problema, el endeudamiento que contribuye a provocar y cómo solucionarlo suele degenerar en indignación y la indignación, en bronca. Echemos el hielo del análisis y los datos.

Los países con las matrículas universitarias más caras del mundo son EE UU, Letonia, Reino Unido, Australia, Corea del Sur y Japón. Según los datos más recientes de la OCDE, correspondientes al curso 2015/16, el coste anual de las matrículas de sus centros privados superó de media los 8.000 dólares. Maticemos: en Letonia y Reino Unido rebasaron los 11.000 dólares y en Estados Unidos los 20.000.

El caso de Letonia merece comentario. Algunas asociaciones de afectados denuncian que los alumnos extranjeros abonan más (a veces, un 30% más) por sus estudios que los nacionales. Tiene poco sentido asumir que un Estado con una renta per cápita que roza los 20.000 dólares pueda permitirse, sin más, múltiples universidades privadas con tasas de 8.000 dólares anuales. Todo parece indicar que son un servicio de lujo para foráneos, algo parecido a las joyerías de los Campos Elíseos. Suecia empezó a imponer tasas para los ciudadanos no comunitarios que quisieran cursar sus doctorados en 2013. En 2014, los matriculados se redujeron en un 20%.

Los países con estudiantes endeudados y los que soportan matrículas prohibitivas suelen coincidir pero no siempre lo hacen. Suecia vuelve a ser un ejemplo interesante también en este sentido. Sus estudiantes acaban sus licenciaturas con una deuda media de más de 21.000 dólares y eso que, curiosamente, sus universidades no les cobran matrícula. ¿Por ...