Las víctimas del terrorismo se merecen que la ONU establezca un marco legal que proteja sus derechos, marginados en la guerra global desatada tras el 11-S.


La suerte de las víctimas de la violencia contraria al derecho internacional, que desde el 11-S ha aumentado significativamente, exige una consideración urgente por parte de la comunidad internacional. Esta tendencia ascendente es resultado de la naturaleza cambiante del terrorismo internacional, la multiplicación de atentados con numerosas víctimas y un aumento de las medidas antiterroristas nacionales, muchas de las cuales son claramente contrarias a los principios fundamentales de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho humanitario internacional.

La comunidad internacional está respondiendo con lentitud a las peticiones de justicia que hacen las víctimas en el contexto de la lucha global contra el terrorismo. No se ha promovido ningún enfoque general que explique cómo deberían responder la ONU y sus Estados miembros a estas reivindicaciones. Al contrario, existe la creencia generalizada de que los instrumentos y mecanismos internacionales existentes para proteger a las víctimas de violaciones del derecho internacional y para garantizar sus derechos son suficientes. Sin embargo, la gran mayoría de estas herramientas se centran en cómo prevenir y reprimir el terrorismo (medidas antiterroristas), pero no abordan situaciones en las que éstas no son pertinentes. De las 13 convenciones internacionales relacionadas con el terrorismo, sólo dos analizan la cuestión de las víctimas. Por otro lado, aunque las normas internacionales de derechos humanos sitúan los de las víctimas en el centro de atención, su principal preocupación es la protección de las víctimas de medidas antiterroristas injustificadas y no la protección de las víctimas del terrorismo en sí. Por último, el derecho internacional carece de una definición generalmente aceptable de la palabra "víctima" que abarque diferentes ámbitos y que ofrezca la misma consideración ...