Enterrar a un familiar también puede enterrarle a uno.


 

Los funerales en Suráfrica son grandes acontecimientos, con costes que incluyen desde carísimos ataúdes hasta comida para un montón de invitados, ropa nueva y transporte de ida y vuelta a la ceremonia. Según las economistas Alicia Menéndez y Anne Case, el precio de un funeral medio surafricano es de unos 3.195 rands (unos 300 euros), un asombroso 40% del desembolso anual de un hogar medio.


Este tipo de facturas son un mazazo para las familias, explican los expertos. En los hogares en los que ha tenido lugar un funeral en los últimos cinco años, los miembros de la familia gastaron un 20% menos en ropa y en ocio de lo que habrían consumido en caso contrario. Los adultos discutían con más facilidad y las familias tenían más probabilidades de vivir con escasez de comida. Los niños iban menos a la escuela (alrededor de 3 puntos porcentuales por cada 1.000 rands gastados en el entierro). Suráfrica puede parecer un caso extremo, pero sus complejas ceremonias –y sus altos precios– están más cerca de la norma que de la excepción. En un estudio de 2004 del Journal of Human Development, casi dos terceras partes de los hogares que cayeron en la pobreza en Kenia señalaron los altos costes de los entierros entre las causas. Incluso en el mundo rico, a seis millones de británicos les preocupan los costes funerarios, según otro estudio, de junio.


Dado el estado actual de la economía global, casi todo el mundo está recortando gastos. Pero los costes de los funerales tardarán mucho en reducirse en el mundo en desarrollo. Deepa Narayan, codirector del reciente libro del Banco Mundial Saliendo de la pobreza, explica que en las comunidades más pobres los funerales generan ...