En relación al artículo ‘Diplomacia indígena’, de Martín Cox (FP edición española, abril/mayo, 2008), quisiera hacer cinco puntualizaciones:

–En primer lugar, las compañías petroleras que trabajan en la zona del piedemonte oriental (falda de los Andes) de Ecuador tienen departamentos de antropólogos, sociólogos y psicólogos que apoyan todas las gestiones de relaciones comunitarias en las áreas vecinas a las zonas de operaciones de una petrolera.

–En segundo lugar y en lo que atañe a las contribuciones fijadas por la ley, las empresas petroleras, incluida la estatal, pagan un dólar por cada barril producido para el fondo de desarrollo de las provincias amazónicas. El total acumulado de estos gravámenes debe de sumar unos ochocientos millones de dólares, incluido 2008.

–Tercero, las compañías petroleras siempre reciben presiones por parte de los gobiernos centrales, provinciales y municipales para impedir que se promocione una mayor participación de las comunidades y de los organismos regionales en las regalías e impuestos que aquéllas pagan por sus actividades en esas áreas.

–Cuarto. En la actualidad, el Gobierno ha sugerido a las petroleras que no intervengan en ninguna actividad directa con las comunidades indígenas que se asientan en las cercanías de sus escenarios de operaciones, ya que el Ejecutivo central es el que va a hacerse cargo por completo de los programas comunitarios. Sin embargo, han transcurrido más de quince meses desde que el Gobierno ecuatoriano tomó posesión y las comunidades vecinas a las actividades de las petroleras no han recibido ninguna colaboración, por lo que están frustradas y han recurrido de nuevo a las compañías para llegar a acuerdos concretos en 2008 con el fin de ejecutar algunos de los proyectos que para ellos son prioritarios.

–Por último, en ARPEL, la organización latinoamericana que agrupa a las empresas petroleras (estatales y privadas) que operan en América ...