Cinco claves para entender las protestas contra el Gobierno de Erdogan.

 










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Autoritarismo: rebelión contra ‘papá’


El símbolo de las protestas tiene un nombre: el parque de Gezi, una pequeña (comparada por ejemplo con el Central Park de Nueva York) zona lindante con la plaza Taksim, en el centro de Estambul. Está amenazado de convertirse en un centro comercial, algo que pertenece a una remodelación urbana apoyada y diseñada por el Ejecutivo del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan. Pero no fue tanto el violento desalojo por parte de la policía, que también, lo que produjo la ira de los indignados turcos. Fueron sobre todo las palabras del premier lo que supuso una afrenta para miles de activistas. “Haced lo que tengáis que hacer. Pero nosotros hemos decidido ya. Se llevará a cabo [la remodelación]”, había declarado Erdogan antes de la doble desocupación. Ese es su estilo de hacer política, sobre todo en los dos últimos años. Cada vez adopta más la figura de un padre autoritario a la par que paternalista con sus súbditos. Y estos, sobre todo los pertenecientes a una nueva generación joven, han decidido enfrentarse al padre. Antes de ello han perdido el miedo. La mayoría de los entrevistados en la Taksim Meydani estos días hacen hincapié en que Erdogan ha de cambiar sus formas y que de no hacerlo su estilo es el de un déspota.

 

Islamización: no sólo las leyes del alcohol


Estos días en la Plaza Taksim, rodeada de barricadas y libre de control policial, se han empezado a vender cervezas en la calle como si el centro de Estambul hubiera devenido en la Rambla barcelonesa. ...