Cómo puede Obama invertir el peligroso deterioro de la situación en el país centroasiático.

 

















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Mientras el presidente Barack Obama se dispone a hacer una valoración de la guerra encabezada por Estados Unidos en Afganistán y a explicar las últimas novedades en los planes que puso en marcha hace un año para ganar la guerra, el panorama estratégico del país sigue siendo sombrío. Aunque EE UU y sus aliados han logrado importantes victorias tácticas en los últimos 12 meses -diezmando las redes rebeldes y asegurando distritos que eran muy violentos en el sur del país-, no tienen un plan claro para acabar con los santuarios insurgentes en Pakistán ni para hacer frente a la corrupción y el comportamiento depredador de la clase política afgana, que amenaza con anular los éxitos militares de los aliados.

Combatí en Afganistán en 2002 y 2004 y volví a formar parte del equipo inicial de evaluación del general Stanley McChrystal en 2009. Durante las últimas dos semanas, he recorrido el país entrevistando a jefes militares estadounidenses y de la OTAN, policías y políticos afganos, miembros de ONG, periodistas y habitantes locales.

Las batallas tácticas diarias en Afganistán pueden parecer lejanas y los retos estratégicos temibles, pero los políticos de Washington pueden hacer cosas. Pueden apoyar los esfuerzos del general David Petraeus y sus tropas en el país centroasiático de cinco maneras fundamentales.

 

1. Recortar los fondos de guerra

Puede parecer un contrasentido, como mínimo. Pero en estos momentos, la enorme cantidad de dinero que llega a Kabul está alimentando el conflicto. Tanto los talibanes como el Gobierno afgano están interesados hoy en perpetuar la ...