Falta más de un año, pero las elecciones más importantes del planeta ya han empezado. Serán las más caras y las más largas de la historia de EE UU y aún no hay favorito. No existe una fórmula mágica para competir por la Casa Blanca y, contra lo que se piensa, el dinero no da la victoria.


El 4 de noviembre de 2008 Estados Unidos elegirá a su 44º presidente. Ésta será la primera vez desde 1928 que no se presenta como candidato algún presidente o vicepresidente en ejercicio. Para triunfar, los aspirantes deben superar un proceso de selección de tres fases (preprimarias, primarias y elecciones nacionales) y afrontar riesgos extraordinarios que resultan más fáciles de vencer si se sabe en qué consiste el éxito en cada una de las etapas y cómo lograrlo. La campaña actual parece ser la más larga y cara de la historia. Y, aunque falta un año y cuatro meses para las elecciones, el ciclo previo ya está en marcha, un proceso que desembocará en el caucus de Iowa, el 14 de enero, y las primarias de New Hampshire, el 22 de enero.

El reto para los presidenciables durante las pre-primarias es llegar a Iowa y New Hampshire situados en primera línea. En la historia reciente sólo ha habido dos ocasiones en las que el claro favorito en diciembre no fue elegido candidato de su partido: el republicano Nelson Rockefeller, en 1964, y el demócrata Howard Dean, en 2004. Por consiguiente, lograr esa posición resulta esencial. En 2008, el proceso puede terminar el 5 de febrero, porque un número considerable de Estados quiere adelantar sus primarias.

Ya hemos visto la primera innovación del ciclo de 2008: Internet. Los senadores Barack Obama, Joseph Biden y Hillary Clinton anunciaron tanto su pretensión de competir ...