Una nueva alternativa para sentar a Washington y Teherán en la mesa de negociaciones.Wreslting. AFP/Getty Images

¿Se imaginan al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad delante de una bandera estadounidense de grandes dimensiones y dando la mano de forma entusiasta a los miembros de una delegación de ciudadanos de Estados Unidos? Pues esta imagen no pertenece a ningún film de ciencia ficción o al futuro guión de una segunda parte de la oscarizada película Argo, sino que dicho acontecimiento ocurrió en Teherán el pasado febrero en el marco de la Copa del Mundo de una modalidad de lucha olímpica llamada Freestyle Wrestling, lucha parecida a la greco-romana y muy popular en Irán, organizada por la Federación Internacional de Estilos de Lucha Asociados (FILA).

En dicha imagen difundida por la televisión estatal iraní en inglés Press TV, Ahmadineyad aparece en el pódium de vencedores junto al equipo anfitrión que se proclamó campeón del mundo, al mismo tiempo que saluda a la delegación de Estados Unidos que finalmente acabó en tercera posición. Además, en el mismo reportaje se muestran entrevistas a los técnicos y luchadores de este último equipo que agradecen el trato dispensado hacia ellos por parte de las autoridades y los aficionados iraníes, y que ensalzan las excelentes relaciones existentes entre las federaciones deportivas de ambos Estados.

Por ello, cabría preguntarse si en el actual contexto de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y con el nuevo ofrecimiento realizado por la administración Obama para entablar un diálogo bilateral directo con el régimen de los ayatolás para tratar dicho asunto, podríamos estar ante un nuevo episodio de diplomacia deportiva entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán que podría denominarse la diplomacia del wrestling. Su objetivo sería abrir líneas de comunicación entre los dos países, ya no sólo para ...