La religión es el significado principal de varias ciudades del mundo. La preeminencia religiosa es a veces una bendición espiritual y económica, en otras ocasiones una forma de poder político; en el peor de los casos, puede ser la brecha que imposibilita la convivencia. He aquí una muestra de las urbes donde la fe es siempre su hilo conductor. ¿Qué sucede con las minorías?

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FAYEZ NURELDINE/AFP/Getty Images Gran Mezquita, La Meca.

La Meca (Arabia Saudí)

La ciudad más sagrada del islam recibió el año pasado más de tres millones de fieles durante el Hajj, la peregrinación obligatoria para todo musulmán. Las cifras son las mayores registradas hasta la fecha, pero además la Umrah, peregrinación de menor importancia que el Hajj, lleva hasta la ciudad del Profeta a más de seis millones de fieles repartidos a lo largo del año. El islam es la religión con mayor tasa de crecimiento del mundo, por lo que la afluencia de fieles seguirá en aumento en la ciudad santa. Cuando se completen las actuales obras de  expansión en torno a la Gran Mezquita, la superficie del recinto se ampliará hasta poder albergar a más de dos millones de personas al mismo tiempo. Entre ellas sólo habrá musulmanes, ya que la prohibición de que los seguidores de otros credos accedan a la ciudad sagrada está recogida en el Corán y es debidamente aplicada por las autoridades. Los motivos exactos de esta restricción son objeto de debate y, normalmente, se fundamentan en preservar la pureza de la urbe y sus espacios de culto, así como en evitar mayores aglomeraciones, turismo curioso e impío u otros elementos que puedan distraer de los deberes espirituales.

El inmenso atractivo religioso de la ciudad es también un factor económico de primera magnitud y forma parte de ...