Por qué Irán no puede cortarte el suministro de petróleo.

 

Los superpetroleros transportan a diario a través del estrecho de Ormuz un 90% de las exportaciones de petróleo del Golfo Pérsico, con las que se atiende casi el 20% de la demanda mundial. Para atravesarlo de forma segura, la Organización Marítima Internacional aconseja que los grandes buques, de reducida maniobrabilidad, naveguen dentro de los límites de un canal designado al efecto, que sólo tiene unas pocas millas de anchura. Dada la estrechez de este pasaje, muchos expertos temen que algún atacante (entiéndase: el Ejército iraní) pueda cerrar el estrecho.

Los iraníes son conscientes del valor de esta preocupación: las amenazas explícitas al transporte por esta zona son una pieza clave de su política exterior. Sólo una parte del petróleo podría ser desviado por rutas alternativas, así que el bloqueo de esta vía podría disparar su precio y amenazar la economía mundial.

Pero esta idea tan extendida podría ser errónea. Con independencia de la credibilidad que se de a las amenazas iraníes, habría que valorar su capacidad. Los ejercicios militares iraníes se centran en tres tácticas: las pequeñas embarcaciones suicidas, los misiles de crucero antibuque móviles y las minas marinas de alta tecnología. Con estas herramientas, ¿sería fácil interrumpir el transporte de petróleo?

La respuesta es: muy difícil. Teherán tendría que inutilizar gran parte de los 20 petroleros que atraviesan el estrecho a diario, y luego mantener la presión. No pueden confiarlo todo a los efectos psicológicos de unos pocos golpes. La historia muestra cómo las compañías de transporte marítimo no se retiran sino que, tras una breve fase de pánico, se adaptan, incluso ante bloqueos mucho más eficaces que el que Irán podría aplicar. Los mercantes no dejaron de intentarlo durante la Primera Guerra Mundial. Y tampoco cuando ...