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Los cambios que está experimentando la economía mundial plantean a la región el reto de repensar su inserción internacional.

A pesar de los reveses, sigue en marcha una recuperación mundial desigual. En las economías avanzadas, los legados del boom previo a la crisis y la coyuntura siguiente, entre ellos un elevado nivel de deuda privada y pública, siguen ensombreciendo la recuperación. Las perspectivas de crecimiento que recoge el último informe del Fondo Monetario Internacional tanto de las economías avanzadas como de los mercados emergentes muestran una heterogeneidad considerable.

Entre las economías avanzadas, se proyecta un repunte del crecimiento, más lentamente en Japón y la zona del euro, y más pronunciado en general en Estados Unidos. Entre los grandes mercados emergentes, se prevé que el crecimiento se mantendrá elevado en las economías de la región de Asia-Pacífico, con una leve desaceleración en China y un repunte en India, pero que será atenuado en Brasil y Rusia.

La desaceleración del crecimiento global, que conspira contra la recuperación de los flujos comerciales y de los precios de los productos básicos, y la perspectiva de un empeoramiento de las condiciones de acceso a los mercados financieros internacionales, aunque con riesgos sistémicos limitados, configuran una nueva normalidad a la que las economías de América Latina y el Caribe deberán adecuarse.

Ante este escenario futuro, la inserción internacional de América Latina y el Caribe en la estructura económica mundial se enfrenta a intensos cambios en la naturaleza, las fuentes y las pautas de distribución del poder y la riqueza, que suponen una menor relevancia del área del Atlántico norte y un proceso de shifting wealth o de desplazamiento del centro de gravedad económico y político hacia el área Asía- Pacífico.

La crisis financiera global de 2008 y 2009 interrumpió bruscamente la prolongada bonanza económica internacional ...