Panorámica del volcán Paektu. © Mark Scott Johnson vía Flickr
Panorámica del montaña volcánica Paektu. © Mark Scott Johnson vía Flickr

La curiosidad que ha guiado al director Werner Herzog a producir algunos de los documentales cinematográficos más relevantes de la historia lo llevó de vuelta a escalar volcanes, atraído esta vez por las artes mágicas que estas montañas vivas alientan. A la caza de demonios y nuevos dioses, naturalmente llegó a Corea del Norte.

Presentado en septiembre en el Festival Internacional de Toronto y estrenado recientemente vía Netflix, el documental Into the Inferno se basa en el libro Eruptions that shook the world de Clive Oppenheimer. El cineasta y el vulcanólogo se conocieron en la Antártida, cuando el primero filmaba Encounters at the End of the World (2007). En la cima del volcán Erebus brotó la amistad, avivada por otra de las famosas anécdotas de Herzog, quien en 1976 decidió contravenir las órdenes de evacuación y deambular junto con dos colaboradores en las faldas del volcán La Soufrière, en las Antillas francesas.  La montaña no explotó, así que Herzog produjo un documental corto, La Soufrière (1977).

Cautivado por el libro de Oppenheimer, Herzog le invitó a hacer juntos un documental, lo que llevó a ambos a un recorrido por zonas volcánicas en Indonesia, Islandia, Etiopía, la nación archipiélago de Vanuatu y Corea del Norte.

Oppenheimer ha dicho que la intención de Eruptions that shook the world, publicado por la Universidad de Cambridge en 2011, es reflexionar sobre cómo la actividad volcánica influye en el comportamiento humano desde la prehistoria; repasar las consecuencias culturales de esta relación –incluso la Revolución Francesa y el surgimiento del fascismo en Europa en el siglo XIX son analizados bajo esta premisa–; y sugerir cómo debemos prepararnos para futuros eventos. Una súpererupción, en palabras de este experto, se plantea hoy como un escenario ...