La comunidad internacional debe contar con una política coordinada y fuerte en Sri Lanka, si no quiere ver una reanudación del conflicto.

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En un verdadero modelo de campaña contra la insurgencia -al menos si se da credibilidad a lo que dicen los generales de Sri Lanka-, el Gobierno ceilanés ha invitado a oficiales militares de todo del mundo a un seminario en la capital, Colombo, para enseñarles cómo manejar una insurrección, utilizando la guerra del país contra los rebeldes Tigres para la Liberación de la Tierra Tamil (LTTE, en sus siglas en inglés) como guía.

El Gobierno aún niega la existencia de irregularidades en su campaña contra los terroristas Tigres Tamiles. A pesar de que las pruebas muestran lo contrario, según el nuevo informe presentado por el Panel de Expertos del Secretario General de Naciones Unidas. Ban Ki-moon confirmó lo que otros habían descrito con detalle anteriormente: “el Panel ha constatado denuncias creíbles, que, de ser confirmadas, indicarían que se cometieron una amplia gama de graves violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos perpetrados por el Ejecutivo y el LTTE, algunos de los cuales constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”.

El informe de la ONU ha solicitado al Secretario General que se establezca un mecanismo internacional independiente para monitorear el proceso de rendición de cuentas del país, para que puedan producirse investigaciones autónomas, así como recopilar y salvaguardar información relevante. El Panel ha señalado que la Comisión de Lecciones Aprendidas y Reconciliación de Sri Lanka (LLRC en inglés) está “comprometida por profundos conflictos de interés, no ha llevado a cabo una verdadera búsqueda de la verdad, no ha intentado investigar de manera imparcial y no ha brindado la protección necesaria a los testigos”. También ha manifestado una serie de tendencias en el ...