Un miembro del Partido Comunista despliega un billete de 1.000 rupias en una protesta contra la medida que retirará de circulación todos los billetes de 500 y 1.000 rupias. Arun Sankar/AFP/Getty Images

En noviembre, el Gobierno indio anunció por sorpresa la retirada del 86% del dinero en circulación, provocando un caos inmediato y una posible contracción del crecimiento económico a medio plazo.

El pasado 8 de noviembre, el primer ministro de India, Narendra Modi, anunciaba en una intervención televisada a la nación la retirada de todos los billetes de 500 y 1.000 rupias (unos 7 y 14 euros, respectivamente) en circulación y la emisión de billetes nuevos para sustituirlos así con un nuevo billete de 2.000 rupias. Los billetes de 500 y 1.000 rupias representan el 86% del valor del dinero circulante.

El anuncio, llevado a cabo sin previo aviso, tomó por sorpresa a los ciudadanos indios. Inmediatamente colapsaron bancos y cajeros para cambiar sus billetes, que serán inservibles a partir del 30 de diciembre. Sin embargo, el secreto sobre la decisión alcanzó a la propia Administración así como al sistema bancario, que obviamente no estaba preparado para lidiar con la masiva afluencia de público ni para dar respuesta a la demanda de nuevos billetes.

No obstante, la medida parece contar con una aprobación generalizada por parte de la población india, harta quizás de la extendidísima corrupción, cuyo combate es uno de los objetivos de la medida.

Modi pidió al país comprensión y cierto sacrificio inmediato en aras de unas mejores perspectivas económicas futuras. En concreto, solicitó 50 días para implementar el cambio de billetes, un plazo que parece corto en vista de lo caótico que ha sido el primer mes de su puesta en práctica. No parece que estén fabricándose nuevos billetes de 500 y 1.000 rupias a un ...