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¿Sería fácil y rápido seguir perteneciendo al club europeo tras una posible independencia? He aquí algunas cuestiones a tener en cuenta de cara al referéndum escocés del próximo septiembre.

Los escoceses que viven en Escocia votarán el 18 de septiembre si quieren poner fin a sus 300 años de unión con Inglaterra. Si ganan, los nacionalistas aspiran a lograr una verdadera independencia, y a que Escocia pase a ser miembro de pleno derecho de la Unión Europea, en marzo de 2016. Las encuestas de opinión actualmente muestran ventaja para el bando a favor de la Unión, pero hay un 15% o 20% de indecisos.

El debate se está calentando, y la discusión se concentra en las oportunidades y riesgos económicos que presenta la independencia. La dimensión de la UE ha atraído menos atención, a la vez que cada bando rechaza con dureza las afirmaciones del otro. La mayoría de los escoceses quieren permanecer en la UE: los nacionalistas afirman que esto sería fácil y rápido; sus oponentes predicen problemas; las voces imparciales pasan fundamentalmente desapercibidas. Aquí presentamos puntos que deberían considerarse:

1. Tenga cuidado con los que dicen que todo está claro... porque no lo está. Cualquiera que diga que es seguro que los escoceses tendrían, o no tendrían, su propio asiento en la mesa del Consejo a partir de 2016 lo hace empujado más por defender sus propias ideas que por un verdadero análisis. Lo cierto es que la UE se movería en un territorio inexplorado. No hay ni precedentes ni disposiciones en ningún tratado para una división dentro de un Estado miembro en la que las dos partes deseen quedarse en la UE. Groenlandia optó por abandonarla en 1985 y fue la metrópolis, Dinamarca, la que negoció su salida. Los checos y los eslovacos se habían separado mucho ...