Un repaso a la actual situación geopolítica de Estonia, Letonia y Lituania.

Un grupo de persinas protesta contra la agresión rusa a Ucrania en la puerta de la puerta de la Embajada de Rusia en Riga, Letonia. Ilmars Znotins/AFP/Getty Images
Un grupo de personas protesta contra la agresión rusa a Ucrania en la puerta de la Embajada de Rusia en Riga, Letonia. Ilmars Znotins/AFP/Getty Images

El pasado verano Madrid acogió la fase final del campeonato mundial de baloncesto. Este hecho monopolizó la información que generaban las repúblicas bálticas en Internet, región sobre la que hasta entonces abundaban entradas relacionadas con el turismo, invitando a visitar sus tres bellas capitales. Medio año después, y un endurecimiento de la política internacional del presidente ruso, Vladímir Putin, la búsqueda ofrece unos resultados novedosos: ahora las noticias hablan de rearme ante la amenaza rusa para evitar que se repita lo sucedido en Ucrania. Ha sido, pues, lo acontecido en el último año un acicate para que estos tres Estados llamen la atención ante la suerte que pueden correr si Rusia prolonga su política expansionista sobre los países del espacio post soviético. Con Crimea en la memoria, los movimientos no se han hecho esperar por ninguna de las partes involucradas.

 

2004, año en que se decidió de qué lado estar

Para Estonia, Letonia y Lituania 2004 supuso el verdadero punto de inflexión desde que en 1991 recuperaran la independencia de la URSS: su doble ingreso en la Unión Europea y la OTAN consolidó un giro occidental que conllevaba, sin duda, el rechazo a la opción rusa. Desde entonces forman la esquina noroeste del marco europeo, posición que les ha permitido pasar ciertamente inadvertidos durante esta última década. Una vez que lograron formar parte como país miembro de la UE fueron desarrollando su actividad sin recibir mucha atención. Tan poca ha sido la atención que no se ha solucionado una flagrante violación de los derechos humanos en países como Letonia y, menor medida ...