Aunque las pérdidas territoriales sufridas por Daesh han puesto freno a la capacidad del grupo para crear un califato entre Irak y Siria, su ideología islamista radical aún resuena en la región de MENA y otras partes del mundo. Los grupos afiliados a Daesh se han extendido hasta el África subsahariana y el sureste asiático. Se pueden identificar tres zonas calientes y emergentes tanto de actividad de inspiración islamista como de terrorismo relacionado con quejas concretas tomando como referencia los repuntes del terrorismo registrados en los últimos años.

En su esfuerzo por encuadrar las quejas locales y regionales en el contexto más amplio de las narrativas extremistas globales, grupos terroristas como Daesh y Al Qaeda han expandido sus operaciones a regiones fuera de MENA. Aunque el autoproclamado Estado Islámico en concreto ha sufrido pérdidas territoriales, su cifra de miembros apenas ha cambiado desde la formación del grupo en 2014, con estimaciones que oscilan entre los 20.000 y los 30.000 combatientes afiliados. Todavía tiene la capacidad de llevar a cabo ataques mediante células durmientes y conserva una fuerte presencia en Internet. Además, el resurgimiento de organizaciones afiliadas a Al Qaeda y la marginación de las poblaciones nómadas del Sahel han aumentado la actividad terrorista en toda África.

El Sahel

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Un vehículo en llamas tras un ataque terrorista en Gao, Malí, julio de 2018. Stringer/AFP/Getty Images

A medida que la actividad terrorista se ha alejado de Oriente Medio en dirección sur hacia África, el impacto del terrorismo ha comenzado a aumentar en las regiones africanas del Magreb y el Sahel. El primero incluye países del norte del continente como Argelia, Libia, Marruecos y Túnez, mientras que el segundo comprende la región situada directamente debajo del desierto del Sáhara. Las fronteras comunes entre estas dos regiones, particularmente entre Argelia, Burkina Faso, Malí y ...