Los leales sostienen pancartas durante una protesta contra el Protocolo de Irlanda del Norte contra la llamada frontera del Mar de Irlanda el 6 de abril de 2021 en Larne, Irlanda del Norte. (Charles McQuillan/Getty Images)

En 2021 se cumplieron cien años de la división de la isla de Irlanda (y cinco años desde la victoria del sí en el referéndum que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europa). Este año, también, es el centenario de la guerra civil irlandesa. A las tradicionales tensiones entre las comunidades católica republicana y protestante lealista a la corona, se ha sumado la negociación internacional para decidir el estatus de la frontera entre las dos Irlandas. Lejos de estar resuelto tras el importante acuerdo del Viernes Santo de 1998, el futuro de Irlanda del Norte será uno de los temas más conflictivos del nuevo gobierno británico, tanto a la hora de negociar con Bruselas como de lograr concesiones por parte de la comunidad protestante que está bloqueando la formación de un gobierno para los seis condados. Los siguientes libros, películas, documentales, reportajes y libros recientes permiten repasar la complicada historia del último siglo norirlandés.

Reportaje: Patrick Kielty: One Hundred Years of Union

BBC, 2021

El cómico norirlandés Patrick Kielty regresa a su país natal para tratar de entender cuál es el estado de ánimo de sus compatriotas. Especialmente, el de los protestantes, que protagonizaron en 2021 unas manifestaciones contra los nuevos acuerdos comerciales tras el Brexit. Entrevista también a católicos, como la nieta de Jean McConville, asesinada por el IRA (y protagonista del libro No digas nada, de Patrick Radden Keefe, comentado en este artículo). Las nuevas generaciones, afirma la joven, no vivieron el enfrentamiento directo entre comunidades, pero cargan con el peso de los crímenes no resueltos y de la tensión identitaria que hace que los barrios aún estén separados por muros y puertas que se cierran de noche: un trauma transgeneracional aún no superado en las psiques de muchos norirlandeses. Kielty cuenta también su historia personal: su padre, un pequeño empresario de la construcción católico, fue asesinado de un tiro a finales de los 80 por grupos paramilitares protestantes. Al peso de la historia y la religión, se suman las dificultades económicas que están condenando a sucesivas generaciones de norirlandeses a la precariedad y a la emigración. Las conclusiones tras ver este reportaje no son esperanzadoras. Aunque cuesta entrever un futuro inmediato en el que se vuelvan a empuñar las armas, la gestión del escenario tras la salida de la Unión Europea condicionará la estabilidad de un territorio que –a día de hoy- para muchos de sus habitantes, especialmente los más jóvenes, tiene más pasado que futuro.

Jóvenes en pub en Belfast, Irlanda del Norte. (Charles McQuillan/Getty Images)

Novela: Por los buenos tiempos

David Keenan

Sexto Piso, 2020

Los troubles supusieron que una parte considerable de los jóvenes norirlandeses de ambas confesiones hiciesen de la violencia su modo de vida. En Por los buenos tiempos, el escritor escocés David Keenan cuenta la historia de un grupo de amigos que se convierten en soldados del bando republicano –provos– para hacer todo tipo de trabajos sucios: secuestrar, ajusticiar a delatores o realizar atracos. El estilo de Keenan es acelerado y vulgar, a la altura de las vidas de sus protagonistas. Sammy, Tommy, Barney y Patrick son muchachos callejeros que se ven implicados en una lucha que les supera –guerras intestinas, órdenes que deben cumplir sin tener muy claro por qué-, pero de la que intentan obtener todo los beneficios posibles: juergas pantagruélicas con alcohol y drogas, mujeres y, sobre todo, adrenalina. El narrador, Sammy, nos ofrece sus recuerdos –tan poco fiables como adictivos por su ritmo acelerado- desde la celda en la que cumple prisión. Son los años duros de las huelgas de hambre en las que varios militantes del IRA se dejaron morir con la activa complicidad del gobierno británico. No es de extrañar que Sammy recuerde desde prisión sus años de combatiente de bajo rango como los mejores de su vida. Tenía un propósito: ser asesino a sueldo  por una causa. El precio a pagar –terminar entre rejas- no es tan alto si se compara con la vida alternativa que le habría esperado en las calles de un Belfast que tampoco ofrecían demasiadas oportunidades. Como confiesa, al reflexionar sobre su recorrido vital desde la cárcel: “(…) al mismo tiempo había algo muy hermoso en ello, en los disfraces que habíamos llevado, en los papeles que nos había tocado interpretar, había algo que nos justificaba y nos hacía sentir plenos y satisfechos (…)”. Si puede -o no- regresar la violencia generalizada a las calles de Irlanda del Norte, dependerá, en buena medida, de si vuelve a haber una generación de jóvenes que puedan pensar como los protagonistas de Por los buenos tiempos: mejor quemarse en el fuego de una causa que irse apagando lentamente.

Documental: The Road to Partition: The Troubles in Ireland 1921

BBC, 2021

La historia del último siglo en Irlanda ha sido una de divisiones y violencia. En 2021, se cumplieron 100 años de la partición de Ia isla de Irlanda que dio lugar a la creación de Irlanda del Norte. Un año más tarde se crearía la República de Irlanda (a cuya historia ha dedicado un prometedor libro el periodista Fintan O’Toole, publicado hace unas semanas). En estos dos documentales de la BBC se resume el complicado proceso negociador –en los despachos, y en las calles, con las armas- que desembocó en la partición de la isla. Complicado, además de por la guerra anglo-irlandesa, por las reticencias de amplios sectores de las élites británicas, entonces aún un Imperio colonial, y por la lucha fratricida entre los propios irlandeses. Estamos en un periodo de postguerra de la Primera Guerra Mundial. Los irlandeses intensifican la lucha armada contra el poder colonial del Reino Unido para forzar su independencia. El Reino Unido estaba gobernado por David Lloyd George y su ministro para las Colonias era Winston Churchill (en su último mandato como primer ministro gestionaría otro proceso descolonizador autorizando la brutal represión de los Mau Mau en Kenia). En el bando republicano irlandés la tensión entre las distintas facciones –los favorables al acuerdo y los contrarios- se ejemplificaba en las figuras de Michael Collins y Éamon de Valera. Esas tensiones desembocarían en una guerra civil que retrasó las negociaciones para la delimitación de las fronteras de Irlanda del Norte –compuesta por Belfast y seis condados. A día de hoy aún permanecen segregados. La historia de la creación de Irlanda del Norte fue, también, uno de los primeros episodios de la larga descolonización de las colonias británicas.

Familiares en los escalones de los edificios del Parlamento de Irlanda del Norte, durante una caminata silenciosa por los desaparecidos en Stormont en la 14.ª caminata anual All Souls Silent Walk. (Liam McBurney/PA Images via Getty Images)

Libro: No digas nada

Patrick Radden Feefe

Reservoir Books, 2020

El periodista estadounidense de origen irlandés Patrick Radden Keefe logró con este libro que muchos lectores se acercasen por primera vez a la historia reciente de Irlanda del Norte. La protagonista, Jean McConville, era una viuda, madre de diez hijos, que fue secuestrada en 1972 –en los primeros años de los conocidos como troubles-. Su cuerpo no apareció hasta 2003. ¿Quién la asesinó? La investigación de Keefe muestra como el IRA, pensando que era una confidente de los ingleses, decidió asesinarla. La historia de McConville le sirve a Keefe para recorrer las últimas cinco décadas de la historia del conflicto. Uno de los protagonistas que salen peor parados es el que fuera presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, que siempre negó haber tenido nada que ver con algunos de los atentados más importantes del IRA. Nada más lejos de la realidad, según Keefe. El periodista también se ocupa de toda una generación de combatientes católicos que llegaron incluso a protagonizar radicales huelgas de hambre para forzar negociaciones con el gobierno de Margaret Thatcher (no lo lograron). Aunque no supone una de las tramas principales del relato, resulta muy interesante también el acercamiento de Keefe a las tácticas de contrainsurgencia británicas, llevadas a cabo por militares y agentes de inteligencia que consolidaron sus carreras dedicándose a la represión en varias colonias del Imperio. Un ejemplo es Frank Kinston, curtido en Kenia, Omán o Malasia, frente a movimientos anticoloniales, y que terminaría jugando un papel clave en el conflicto norirlandés durante los troubles (por ejemplo, en el Domingo Sangriento).

Película: El viento que agita la cebada

Ken Loach, 2006

El director británico Ken Loach y su guionista, residente en Madrid, Paul Laverty, ofrecieron en esta película su visión de la guerra entre británicos e irlandeses y de la posterior guerra civil que enfrentó a los irlandeses tras el Tratado anglo-irlandés alcanzado en 1921, cuyos principales negociadores fueron Michael Collins y Winston Churchill. En El viento que agita la cebada (2006), se cuenta la historia de dos hermanos, Damian y Teddy O’Donovan. Damian (interpretado por Cillian Murphy, el protagonista de Peaky Blinders) no está implicado en política, a diferencia de su hermano, y quiere abandonar la Isla para continuar sus estudios de medicina en Londres. Pero decide formar parte de la lucha por la independencia tras los actos de violencia de los paramilitares británicos, Black and Tans, contra los republicanos irlandeses. El entusiasmo de haber logrado sentar a los británicos en una mesa de negociación se diluye pronto entre algunos sectores del IRA –ambos hermanos están en este bando- debido al acuerdo alcanzado que, en su opinión, no es suficiente. Comienza entonces una guerra civil entre irlandeses que tendrá terribles consecuencias para los que apostaron por oponerse al Tratado anglo-irlandés (no sin antes ofrecer resistencia asesinando, por ejemplo, en una emboscada a Michael Collins). La película, ganadora de la Palma de Oro en 2006, generó un intenso debate entre los que acusaban a Loach de falsear la realidad y los que reconocieron que su retrato de aquellos años se ajustaba a lo sucedido. Las heridas de las guerras civiles rara vez cicatrizan a tiempo para la celebración de los centenarios.

Los nacionalistas y los leales se amotinan entre sí en las puertas de interfaz del Muro de la Paz que divide a las dos comunidades el 7 de abril de 2021 en Belfast, Irlanda del Norte. (Charles McQuillan/Getty Images)

Libro: Political Purgatory: The Battle to Save Stormont and the Play for a New Ireland

Brian Rowan

Merrion Press, 2021

Uno de los periodistas británicos que más ha seguido el proceso de paz en Irlanda del Norte, Brian Rowan, publicó el año pasado un devastador relato sobre la grave crisis política que se vive en el territorio norirlandés desde 2017, cuando se celebraron las primeras elecciones parlamentarias que los unionistas no ganaban desde 1921. Además de ofrecer un contexto histórico sobre el Proceso de Paz –con la histórica firma del Acuerdo de Viernes Santo-, Rowan da voz a protagonistas de todo el espectro político. Y trata de explicar por qué se produjeron los disturbios, provocados por lealistas, de 2021. Para tratar de comprender estos últimos años tumultuosos recoge decenas de testimonios de actores políticos y comentaristas. La propia esencia del Acuerdo del Viernes Santo –una división de poderes entre católicos y protestantes- ha permitido que, tras las últimas elecciones celebradas en mayo de 2022 –con una victoria del Sinn Féin sin precedentes en la historia del territorio autónomo – se vuelva a bloquear el proceso de formación de gobierno, tras la negativa de los unionistas a conformarlo. Los unionistas no están de acuerdo con el protocolo que el gobierno británico ha acordado con la UE en el marco del Brexit. En esencia, el gobierno de Boris Johnson había negociado con Bruselas que Irlanda del Norte no quedaría separada de la República de Irlanda por una frontera económica, manteniendo, de facto, muchos de los privilegios de seguir dentro de la Unión. Algo que enfureció a los unionistas, que consideraron, y consideran, que dicho acuerdo no sólo complica el intercambio comercial de Irlanda del Norte con el Reino Unido (su principal socio comercial), sino que favorece el progresivo acercamiento del territorio autónomo a la República. Lejos de resolverse, el problema que tendrá la nueva primera ministra británica –encargada de negociar en su momento el acuerdo con Bruselas como ministra de Asuntos Exteriores- será uno de los asuntos claves de su mandato. La percepción leyendo a Rowan –y todos los testimonios que ofrece en su libro- es que el Proceso de Paz puede verse comprometido aún más en los próximos meses. Y de paso, también la relación entre Londres y Bruselas, cuyos portavoces ya han afirmado que no es realista pedir una renegociación del protocolo.

Película: ‘71

Yann Demange, 2014

La violencia en Irlanda del Norte se reactivó a finales de los 60. Con el nombre de los troubles se conoce al recrudecimiento del conflicto norirlandés desde 1968 hasta 1998, cuando se firmó el Acuerdo de Viernes Santo. Las protestas callejeras contra la ocupación británica y la discriminación sistemática que sufría la población católica fueron respondidas con una dura represión policial (el Domingo Sangriento fue el ejemplo más conocido). Algo que motivó, en buena medida, que facciones católicas retomasen la lucha armada. Comenzaron, entonces, tres décadas oscuras a las que costaría mucho poner fin con negociaciones políticas. La película ’71 se ocupa de la historia de un joven soldado británico de clase baja que es destinado a Irlanda del Norte para participar en las operaciones de “pacificación”. Mientras realiza, como tropa de apoyo, el registro de una casa católica en la que se sospecha que puede haber armas escondidas, una espontánea manifestación provoca que los soldados pierdan el control de la situación y el joven termine desarmado y solo en mitad de un barrio católico. Perseguido, para matarlo, por facciones rebeldes católicas que no quieren respetar una tregua, el soldado se ve envuelto en una trama en la que están implicados servicios secretos británicos (que organizan atentados de falsa bandera para culpar a los católicos) y líderes de la guerrilla católica que quieren controlar la situación frente a esas facciones rebeldes que no pretenden cumplir las órdenes de sus superiores. Nadie sale bien parado en la película –ni los protestantes, ni los católicos, ni los servicios secretos británicos-. Las sangrientas décadas que siguieron partieron de ese contubernio entre impulsos idealistas y bajas pasiones –e intereses espurios- que conforman y condicionan la mayoría de los conflictos civiles. Una visión muy alejada de la memoria infantil del protagonista de Belfast, la celebrada reciente película de Kenneth Brannagh.

Mural en una pared en el oeste de Belfast con los nombres de los muertos durante la Masacre de Ballymurphy de 1971. (Photo by Liam McBurney/PA Images via Getty Images)

Libro: Lost Lives: The Stories of the Men, Women and Children Who Died as a Result of the Northern Ireland Troubles

David McKittrick, Brian Feeney, Chris Thornton, David McVea y Seamus Kelters

Mainstream Publishing, 1999

El recrudecimiento del conflicto desde 1968 causó tres mil setecientos muertos en tres décadas (el grupo terrorista vasco E.T.A. asesinó a 853 personas en 42 años de lucha armada). Un grupo de periodistas irlandeses decidieron rastrear en archivos, hemerotecas y libros  para recopilar, ofreciendo al menos una breve nota, las circunstancias de cada una de esas muertes. Balas perdidas que causaron la muerte de niños y adultos, ataques terroristas y violencia de Estado, ejecuciones sumarias…Medio año después del Domingo Sangriento, por ejemplo, el IRA colocó 20 bombas que explotaron todas el mismo día (conocido como Viernes Sangriento, 21 de julio de 1972) causando numerosas víctimas: 2 militares, 7 civiles y más de un centenar de heridos. La última víctima de la que se ofrece noticia en el libro fue un taxista católico, Charles Bennett, de 22 años y vecino de la parte oeste de Belfast, cuyo cuerpo apareció en julio de 1999. No pudo establecerse si fue un asesinato cometido por protestantes o por el IRA (según algunas informaciones habría robado un arma del IRA). Muchos asesinatos aún no se han esclarecido a día de hoy. El libro resulta meritorio por el esfuerzo de ofrecer un elenco de todos los crímenes que se cometieron durante los troubles. Tantas muertes absurdas, tantos crímenes sin aclarar. Tanto sinsentido. En 2019, se estrenó un documental basado en el libro con lecturas de actores irlandeses como Kenneth Branagh, Brendan Gleeson o Liam Neeson.

Un grafiti en uno de los Muros de la Paz de Belfast promueve la reunificación de Irlanda del Norte con la República de Irlanda. (Larissa Schwedes/picture alliance via Getty Images)

Reportaje: Northern Ireland: a legacy of división

FT film, 2022

En este reportaje del Financial Times, emitido en la primavera de 2022, la periodista entrevista a líderes comunitarios, empresarios y ciudadanos corrientes de Irlanda del Norte para calibrar cuál es el grado de división entre las dos comunidades enfrentadas. A nivel económico, el panorama no es bueno. Irlanda del Norte tiene una alta tasa de pobreza –que, como en el resto del país, se está agravando con la crisis económica inflacionista actual-; sufre la menor productividad del Reino Unido y es también uno de los territorios británicos que menos oportunidades ofrece a los jóvenes, con la incertidumbre añadida de saber cómo compensará Londres, tras el Brexit, la inversión en programas de mejora del empleo juvenil que ha estado ofreciendo la Unión Europea. A ello hay que sumar que la segregación afecta también, según el reportaje, a las oportunidades laborales: los astilleros, por ejemplo, todavía emplean sobre todo a protestantes. Aunque también hay signos de cambios sociales profundos que pueden afectar positivamente al futuro del territorio. Si bien es cierto que a día de hoy las escuelas no segregadas por confesión son aún escasas, sí que han aumentado. Ha descendido asimismo el porcentaje de población –entre ambas comunidades– que se declara cristiana practicante y acude a la iglesia regularmente, y los matrimonios mixtos entre católicos y protestantes ya no son una anomalía (1 de cada 10 matrimonios son mixtos). Pequeños cambios, aunque sean todavía claramente insuficientes para poder hablar de una normalidad social consolidada.

Novela: Los incendiarios

Jan Carson

Hoja de Lata, 2022

En esta novela, la escritora norirlandesa Jan Carson nos traslada a un caluroso verano en el Belfast contemporáneo. Hay tres hilos narrativos principales. Por una parte, una voz narradora que nos invita a acompañarla en sus descripciones de la ciudad y sus habitantes, con referencias a un pasado violento no superado y a un presente poco esperanzador. Por otra, personajes como Sammy, viejo paramilitar lealista, hoy padre de familia, que se da cuenta de que uno de sus hijos ha heredado el “gen de la violencia”, y que está implicado en los fuegos que van surgiendo durante el mes de junio en algunos de los principales edificios de la ciudad. Y, por último, las historias de realismo mágico sobre los Niños Desdichados: criaturas con ruedas en lugar de pies, con alas y con otros superpoderes. Entre ellas destaca, por su peso narrativo, Sophie, nacida de la breve relación que mantienen su padre, Murray, un médico solterón y apocado, con una sirena varada en un edificio de mala muerte de Belfast. Además de un gran talento narrativo, Jan Carson ofrece una mirada sobre las zonas protestantes de Belfast, no tan habitualmente tratadas en las obras de ficción que suelen llegar desde la Isla. Ninguno de los personajes principales –Sammy y Murrray- obtendrán la redención, a pesar de que lo intentan. La cuestión de fondo en esta novela es saber si la sociedad norirlandesa en su conjunto será capaz de obtener esa redención en el futuro. Y cuál será el precio a pagar.