El país necesita cambios para que todo siga igual, de lo contrario el ambiente podría radicalizarse.

 









argelia

FAROUK BATICHE/AFP/Getty Images

 

Ni una palabra del estado de salud del presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, quien ha permanecido ingresado casi tres meses en un hospital de París. Los argelinos, sin embargo, llevan años acostumbrados a la ausencia de su aparición en público, sabiendo de antemano, que el funcionamiento del país no se ve afectado y el poder en Argelia no lo detenta un solo hombre. De hecho, su sucesión ya está en boca de todos. Y empieza a cocinarse en los pasillos donde se encuentran los verdaderos hombres influyentes, así como los jefes militares y sus clanes, cuya capacidad de concentración de poder ha estado basada, durante los últimos 50 años de independencia, en las rentas de los hidrocarburos y del gas. Para Ferrán Izquierdo Brichs, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, el control de los recursos naturales sigue siendo la estrategia del régimen para anclarse en Gobierno. El presidente de la República representa un simple títere a su servicio.

La prensa argelina ha arrojado luz sobre varias personalidades que sustituirían a Buteflika. Su frágil estado de salud, fácilmente visible en las parcas imágenes que el Estado difundió tras el regreso del presidente a la capital argelina, dificulta la renovación de otro mandato. Aunque no faltan voces de partidos políticos próximos a él, así como la Unión por la Democracia y las Libertades (UDL), que piden la prolongación de un cuarto gobierno.

Se habla de antiguos primeros ministros o incluso el actual, Abdelmalek Salla, a quien señalan como el favorito. Pero eso poco importa en un país movido desde las escalinatas del Ejército. ...