¿Son los científicos demasiado prudentes para ayudar a detener el cambio climático?

 

 









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El huracán Sandy sobre la costa este de EE UU.

NASA vía Getty Images

 

La creencia generalizada en el cambio climático puede haber comenzado a cuajar tras el paso de Sandy, pero ¿causó realmente el calentamiento global la brutal tormenta híbrida que devastó gran parte del litoral oriental de EE UU la semana pasada? La respuesta rápida es no. Atribuir Sandy o cualquier otro único suceso a tendencias climáticas de largo plazo es un poco como culpar a El Niño por un accidente de tráfico en la autopista de Santa Mónica. Pero eso es difícilmente una excusa para que los responsables políticos sigan dando largas al tema. La ciencia en realidad no nos dice mucho sobre esa clase de causalidad, así que es hora de dejar de actuar como si sí lo hiciera.

En el mejor de los casos, la ciencia del clima trata con probabilidades. Esto significa que bajo condiciones ideales, los científicos pueden estimar cómo una señal climática determinada altera las opciones de que ocurra un suceso concreto. Por ejemplo, ahora podemos comenzar a estimar cómo el cambio climático varía las probabilidades de que se produzcan destructivos huracanes que toquen tierra. Pero en el caso de tormentas híbridas como Sandy, que combina características de huracán y de tormenta invernal, la ciencia no ha avanzado siquiera hasta el punto de poder evaluar las probabilidades.

Aunque este argumento puede parecer sencillo, es sistemáticamente tergiversado y malinterpretado. Algunos científicos intentamos realizar declaraciones concisas, del tipo: "La ciencia no ha establecido un vínculo entre los sucesos híbridos y el cambio climático". Pero a menudos estas afirmaciones son amañadas por los escépticos ...