BOSNIA-SERBS-POLITICS-PROTEST
Una mujer ondea una bandera en Banja Luka durante una protesta de partidarios serbo-bosnios. Elvis Barukcic/AFP/Getty Images.

Las claves de los desajustes institucionales y legales del Estado bosnio que parten de los Acuerdos de Dayton y un modelo basado en la etnocracia política que constriñe la acción política en beneficio de las élites.

 


51RseSzs4gL

Ciudadanía y etnicidad en Bosnia y Herzegovina

Esma Kučukalić

Universitat de Valencia, 2019

 


 

Como puede ocurrir en cualquier otro Estado, Bosnia y Herzegovina está repleta de incertidumbres; pero en su caso, las mismas que las de la posguerra, las mismas de hace dos décadas. El paso del tiempo más que solventar todos estos desafíos, los ha asentado, como si se tratara de hechos consumados e invariables, y cuyos exabruptos políticos pierden la resonancia y el alarmismo de antaño.

De hecho, en la última cumbre sobre los Balcanes occidentales de 2019, en Berlín, las negociaciones entre Belgrado y Pristina tuvieron más relevancia que la situación del Estado bosnio, y todo hace pensar que seguirá siendo así por bastante tiempo. Parece cumplirse la profecía de que hasta que no se resuelva qué tipo de relación formalizan Serbia y Kosovo — por antonomasia, el primer y último capítulo de la fragmentación yugoslava—, Bosnia y Herzegovina será un problema en suspensión, a la espera de un horizonte de soluciones que ahora se antoja muy lejano en el tiempo y en la voluntad política.

Tampoco es que no pasen cosas. Bosnia y Herzegovina tiene más importancia de la que le otorgamos porque, básicamente, refleja muchos de los estados de ánimo regionales. En diciembre pasado, Milorad Dodik, presidente serbio en la rotación de la Presidencia bosnia, aceptó el Programa de Reforma de la OTAN, extremo que desatascaba la falta de acuerdo entre la parte croata y bosníaca, por un lado, ...