He aquí cinco desafíos que vienen de las profundas aguas.

 

Lucha de titanes: la rivalidad entre China e India


El ascenso de China e India no solo tiene una dimensión económica y política, también marítima. Los dos gigantes asiáticos, ya más seguros en sus fronteras terrestres, han decidido lanzarse a la conquista de los océanos, tomándose muy en serio la inversión y modernización de sus fuerzas navales. Por el momento, la hegemonía estadounidense en las aguas internacionales garantiza las




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vías de trasporte marítimas abiertas y estables, pero la superpotencia tendrá que amoldarse a la llegada de nuevos jugadores. El ascenso de Pekín y Nueva Delhi lleva implícito un aumento de su presencia en el Índico y el Pacífico, con el fin de garantizar sus rutas comerciales y el abastecimiento energético para sus voraces economías, pero también representa una manera de proyectar poder.


El siglo XXI ya es testigo de rivalidades, teorías llevadas hasta la paranoia y nuevas dinámicas estratégicas. Nueva Delhi observa con recelo la incursión china en el Índico, porque lo considera su periferia, su zona de influencia por derecho natural, y se obsesiona con la teoría del collar de perlas, estrategia según la cual Pekín querría cercar India a base de puertos y acuerdos con los Estados-islas y países ribereños. Por su parte, el Gobierno chino percibe con angustia la política india de Mirar al Este, por la que su vecino intenta ganar influencia en el Mar del sur de China y en el Pacífico, a la vez que le atormenta una futura alianza indo-estadounidense que tuviera como objeto limitar las ambiciones del Imperio del Centro.

¿Paranoia o estrategia? Está por ver. El ambiente que se respira es de competición. La mentalidad de juego de ...