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¿Por qué siempre son los mejores y no las mejores los que consiguen puestos de responsabilidad? Las instituciones comunitarias deben apostar de manera más decidida por darles más visibilidad y responsabilidad a las mujeres.

Los hay (y no pocos) que dicen que hablar de esto no tiene sentido; que lo que hay que hacer es seleccionar a los mejores y punto. El problema es que siempre (o casi siempre) son los mejores y no las mejores. La realidad se impone día tras día y los preocupados por estas cuestiones celebramos noticias como que 6 de los 15 asientos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas están ocupados por mujeres. En un mundo ideal, obviamente no celebraríamos esto; es más, no sería ni noticia. Pero en el que nos toca vivir, las cosas son muy diferentes.

Para acabar con discriminaciones por género en Europa, la antigua Comisaria de Justicia, Viviane Reding, peleó por incluir una cuota del 40% en los niveles directivos de las empresas, una cuota que no existe para las propias instituciones comunitarias y a cuyo porcentaje, por supuesto, no llega ni el Parlamento Europeo, ni la Comisión, ni el propio Consejo Europeo. ¿A qué se debe esta falta de equilibrio de género? ¿No hay mujeres con talento político suficiente que puedan llevar a cabo responsabilidades de gestión?

Es cierto que hay una explicación histórica bien sencilla ante la falta de equilibrio: las mujeres se emanciparon tarde y no lograron romper la barrera de un machismo recalcitrante hasta bien entrado el siglo XX, en el mejor de los casos. En el peor, todavía hoy nos encontramos con represión y subyugación. Pero la explicación histórica ya no nos vale. En pleno 2014, una vez recorrido un largo camino que nos ha traído la consecución de libertades básicas ...