La ex secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton en una conferencia en Las Vegas, Nevada, abril de 2014. Isaac Brekken/Getty Images

La ex secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton en una conferencia en Las Vegas, Nevada, abril de 2014. Isaac Brekken/Getty Images

La ventaja de ser por el momento una candidata extraoficial y la desventaja de representar la inevitabilidad. Un vistazo a los pasos que podría seguir la ex secretaria de Estado en su camino a las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

Muchos analistas (incluido el que esto escribe) insinuaron que Hillary Clinton tal vez anunciaría su candidatura poco después de las elecciones de mitad de mandato del 4 de noviembre, para desviar la atención de las pérdidas sufridas por los demócratas y fijarla en 2016 y la posible elección de la primera mujer presidenta. Pero no lo ha hecho todavía, y Barack Obama ha cambiado el relato con noticias llamativas como su acuerdo con China sobre el clima y su decreto sobre inmigración. ¿Qué va a pasar, pues, con Hillary Clinton y la ya cercana elección presidencial de 2016?

 

Candidatura extraoficial

Por ahora, Clinton está disfrutando de las ventajas de ser una candidata extraoficial, lo cual no solo le permite ganar tiempo sino que le da margen para eludir cuestiones políticas delicadas que pueden contradecir o no las decisiones de Obama. El oleoducto Keystone XL es una de las más peliagudas, puesto que los votantes demócratas de base están rotundamente en contra y los moderados a favor, de modo que a Clinton le conviene no intervenir en la pelea. Por otro lado, cualquier medida de Obama que beneficie la inmigración es muy positiva para Clinton, que, como todos los candidatos, necesitará una mayoría del voto hispano para llegar a la Casa Blanca. Como expliqué con detalle en un artículo previo, Clinton tendrá que encontrar un delicado equilibrio entre el deseo de distinguirse de Obama y la necesidad de ...