Puede que Moscú nunca recupere el estatus que tuvo una vez la Unión Soviética, pero puede reforzar significativamente su posición en el ámbito internacional.


















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La diplomacia rusa trabaja en dos dimensiones: en primer lugar, a escala global, en las regiones que son importantes para Moscú y donde Rusia tiene instrumentos que puede utilizar; en segundo lugar, en su propia región, en el espacio postsoviético, que es importante por razones estratégicas. Las dos esferas están relacionadas, ya que el fortalecimiento de la influencia rusa en las antiguas repúblicas soviéticas significa un aumento de su capacidad para operar a una escala mayor.

Moscú heredó los contactos de la Unión Soviética con varios países amigos por todo el mundo, a menudo presentados como aliados de la izquierda de la URSS. Entre ellos se encuentra Siria. Rusia vende armas a los sirios (incluyendo cazas MiG-29SMT, sistemas de defensa aérea Pantsir S1E y sistemas de misiles tácticos Iskander) y en general tiene relaciones comerciales importantes con el país. Las empresas rusas tienen una presencia sustancial en las industrias de infraestructura, energía y turismo de Siria. La históricamente importante instalación naval rusa de Tartus ha sido relegada a una relevancia estratégica menor, aunque algunos expertos sostienen que todavía es significativa para la inteligencia rusa.

Cuando comenzó la guerra civil en Siria, Rusia se posicionó del lado del presidente Bachar al Assad y su gobierno. Como resultado, los intentos para adoptar cualquier resolución crítica con el régimen en el Consejo de Seguridad de la ONU han fracasado.

Las acciones diplomáticas de Moscú han sido muy efectivas, dando lugar a un acuerdo sobre el futuro de las armas químicas localizadas en Siria. ...