Billetes de 1.000 y 100 francos suizos. Fabrice Coffrini/AFP/Getty Images
Billetes de 1.000 y 100 francos suizos. Fabrice Coffrini/AFP/Getty Images

La intervención de los gobiernos de algunos de los países de Europa del Este para convertir  los préstamos en francos suizos contraídos por hogares y empresas con entidades bancarias a las respectivas monedas nacionales podría conllevar riesgos importantes como el empeoramiento del clima inversor y daños a la seguridad jurídica.

La obtención de préstamos denominados en divisa extranjera por hogares y empresas de la Europa Central y del Este constituyó una práctica común a mediados de la primera década del siglo XXI. En ese momento, se trataba de una interesante oportunidad, ya que permitía a los agentes endeudarse a unos tipos mucho más reducidos de los que se les habrían aplicado en caso de haber contraído el préstamo en la moneda de su país. En este contexto, los préstamos denominados en francos suizos fueron especialmente utilizados.

No obstante, los préstamos contraídos por hogares y empresas suelen tener una duración de varios años, por lo que la evolución del tipo de cambio o del tipo de interés del país cuya moneda se toma de referencia puede tener efectos negativos tanto para los deudores, que perciben sus ingresos en la moneda local, como para el conjunto de la economía. En efecto, una apreciación de la moneda extranjera o un incremento del tipo de interés del país extranjero incrementarán el importe de las cuotas del préstamo. Ello puede provocar, a su vez, que los deudores reduzcan su consumo o inversión e, incluso, que se vean abocados al impago. En consecuencia, se puede generar un impacto negativo sobre el crecimiento económico y un incremento de la tasa de morosidad, dando lugar a problemas para la sostenibilidad del sistema financiero.

 

Tensiones financieras

El inicio de la crisis financiera internacional en 2008 y ...